lunes, 27 de febrero de 2012

Trabajando en Equipo


No tendría que convencer a la mayoría que es mejor trabajar en equipo que trabajar solo. Hay muchos beneficios de trabajar en equipo, y es obvio que se puede lograr mucho mas con un equipo, pero debemos entender que con los beneficios hay responsabilidades. Quiero dividir este estudio en dos secciones:  En la primera sección veremos que Dios nos ha dado a todos un equipo – y en la segunda parte  quiero presentar algunas características que son esenciales para trabajar en equipo.

I.              Todos Tenemos un Equipo, dado por Dios
Escribo esta sección porque me anima saber que Dios ha dado a cada obrero un equipo. No todos van a tener el mismo equipo, pero todos tienen un equipo. Somos rápidos para comparar y decir, “no puedo avanzar o ser fructífero porque no tengo un equipo como otros”, pero me es de ánimo entender y ver que Dios nos a dado a todos un equipo. Fíjate que grupo será tú equipo – para agradecer a Dios y para empezar a trabajar más fuerte.

A.    Tu Cónyuge y tus hijos
Tal vez no tienes ayudantes en la iglesia, clase o ministerio en la que estás trabajando, pero tu familia si es un equipo poderoso. Tu cónyuge puede animarte y darte guía como pocos pueden hacerlo. Muchos hijos son responsables por el hecho que hay otras familias – su presencia da vida y atrae a otras familias con hijos. La familia puede trabajar para repartir folletos, tocar puertas, animar otras familias, ordenar el culto y ministrar en innumerables ministerios.

En la Biblia vemos varias familias trabajaban en equipo:
1.     Priscila y Aquila ayudan a Apolos a conocer más el camino de Dios – Hechos 18:26
2.     La viuda y su hijo dieron de comer a Eliseo – I Reyes 17:8-16
3.     La viuda y su marido construyeron un departamento para que Eliseo pueda tener un lugar cuando pasaba por la ciudad – II Reyes 4:9-10
4.     Josué y su familia fueron ejemplos a todo el pueblo Judío – Josué 24:15
5.     El carcelero y su familia lavaron las heridas de Pablo y le recibieron en casa – Hechos 16:33-34
6.     Y podríamos mencionar a Abraham, a Jacob y a otros.


B.    Hermanos Fieles
A veces voluntarios son la mejor ayuda posible. Hermanos en tu iglesia o clase pueden ayudar a repartir, invitar, orar, limpiar y poner vida en el ministerio que Dios te dio.

Una advertencia: nunca pensar que son simples herramientas para obtener lo que estás buscando. Son preciosos hermanos y colaboradores que Dios puso en tu vida, entonces amales y agradéceles por su ayuda voluntaria constantemente.

Iglesias fuertes son hechas de personas comunes que deciden avanzar juntos como un gran ejército. Tal vez el equipo que necesitas son las mismas personas que conoces, solo tienes que verles diferentes… verles como el equipo que Dios te dio.

C.     Encargados de grupos o ministerios – jóvenes, música, profesores de Escuela Dominical, ujieres, ayudantes, etc.
Tal vez ya hay líderes donde estás trabajando, simplemente tienes que aprender a cómo tratarles, animarles y ayudarles a usar sus habilidades para Dios. Estoy convencido que Dios a puesto exactamente lo que necesitamos a nuestro alcance, pero muchas veces estamos codiciando lo que otro ministerio tiene en lugar de trabajar con lo que tenemos. Los mejores obreros no son los que vienen de otros ministerios sino los que están sirviendo en el lugar donde Dios te puso. Con el amor, ánimo y enseñanza adecuada, cada persona puede ser muy útil en la obra del Señor.

D.    Reunirse con ellos cada semana
Que sea el grupo que sea (familia, voluntarios o encargados ya trabajando donde estás), es muy importante que tú como obrero de Dios te reúnas con ellos cada semana. Habrá algunas veces en la que necesites enseñar, pero otras reuniones pueden consistir en un tiempo de orar y simplemente hablar de lo que ya están haciendo. Cuando hay buena comunicación en el equipo, el equipo trabajará mejor. Como obrero de Dios, eres responsable por lo que sucede en el ministerio, entonces es importante que tengas reuniones para saber lo que todos están haciendo. Habrá muchas ideas de cada individuo, pero al final tú tendrías que dar cuenta delante de Dios por lo que sucede – entonces reuniones semanales son importantes.

II.            Hay Características Esenciales si queremos Trabajar Eficazmente en Equipo
Gracias a Dios que todos tenemos un equipo, como vimos en la sección anterior, pero debemos recordar que “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Lucas 12:48). La bendición de tener un equipo nos despierta a la responsabilidad que tenemos con el equipo que tenemos. Hay ciertas características que son esenciales si deseamos que nuestro equipo sea eficaz y útil para el Señor. Pero antes de pensar en lo que las otras personas en el equipo necesitan, te animo leerlas con un corazón abierto pidiendo que Dios te ayuda a tener estas características en tu propia vida.

A.    Humildad
Humildad para admitir cuando te equivocas, admitir que no sabes la respuesta y admitir que otros pueden hacer algo mejor que tu mismo. La humildad es importante en cada área de la vida, pero si deseas trabajar en equipo, la humildad es esencial.

B.    Flexibilidad
Planes, metas, fechas e ideas cambian, sé flexible y sigue adelante. Si no aprendemos a ser flexibles, nos enojaremos con las personas en el equipo y pronto no tendremos mas un equipo.

C.     Orden
Seguir la autoridad puesta y si hay alguien encargado de una área, permítele desarrollarlo como él/ella cree mejor. Cuando hay orden en las posiciones y el trabajo, ayudará a todos a trabajar más tranquilos.

D.    Reconocer la Fuerza de un Equipo
Un equipo puede lograr más que el trabajador solo. Mi mamá antes decía que muchas manos hacen el trabajo liviano. Permíteme a agregar que muchas manos hacen el trabajo liviano y permiten que se pueda lograr un montón mas de trabajo – hay fuerza en un equipo.

E.     Dar crédito a Otros
Hace mucho tiempo atrás leí en un libro que la mayoría se mira en el espejo, dándose a uno mismo el crédito – pero debemos aprender a mirar por la ventana, viendo y dando el crédito a otros. No hay lugar para el orgullo o egoísmo en el equipo. Si robas o siempre quieres el crédito, pronto los otros dejarán el equipo. Dando el crédito no solo ayudarás a otro a sentirse bien, pero mostrará que confías y aprecias su trabajo.

F.     Tener la mano de Dios en tu Propia Vida
Es más fácil para otros seguir el liderazgo si pueden ver que Dios está obrando, bendiciendo y guiando en tu propia vida. Me parece muy interesante que Jonatán, el hijo de Saúl, amó tanto a David que le dio su confianza y lealtad. Jonatán iba a ser el siguiente rey, pero vio algo en la vida de David que su papá no tenía. David no solo tuvo valor, pero David tuvo la mano de Dios sobre su vida.

La Biblia enseña claramente que no debemos trabajar en el ministerio forzando a otros a hacer algo, sino enseñando y guiando por nuestro ejemplo (I Pedro 5:1-3). La idea de que “yo mando acá, soy el líder” no atrae a nadie, más bien asusta a muchos. Un equipo no necesita un líder carnal, necesita una persona con la mano de Dios que está guiando con su ejemplo.



Para Servir,

Jeffrey Bush

viernes, 24 de febrero de 2012

Medicamento para el Obrero de Dios



De vez en cuando viene un virus o infección y tenemos que tomar medicamentos. Como obreros de Dios, vienen momentos cuando necesitamos revisar nuestra vida y tomar un poco de medicamento para poder seguir adelante. Esta lista de medicamentos tiene la intención de ayudar y poner al obrero de Dios en buena salud para poder seguir viviendo y ministrando.


1.    Aprender a Reirte
Dicen que requiere menos músculos poner una sonrisa que poner una cara de enojo. Reírnos en la vida y aun a nosotros mismos nos ayudaría a no estar tan tenso y más tranquilo. Dicen que hay mucho estrés en el ministerio (aunque creo que es en cada área de la vida), pero reírte quebrantará el estrés y tensión en la vida. Fíjate lo que dice el rey sabio en su libro Proverbios:

Proverbios 15:13 – “El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.”

Proverbios 15:15 – “Todos los días del afligido son difíciles;
Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.”

Proverbios 17:22 – “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.”

Nos ayudaría no tomar todo tan personal o tan serio. Aprender a reír con la gente y reírse de uno mismo.


2.    Admitir tus Equivocaciones
No tengas la actitud de que nunca me equivoco. Cubriendo pecados no te permitirán avanzar (Proverbios 28:13).

Aprender  a decir “perdóname” a tus hijos, a tu cónyuge y a otras personas. No pensarán menos de ti, mas bien, te apreciarán mas. La persona que nunca dice, “perdóname, me equivoqué, fue mi culpa o lo siento”, no será muy respetada. Admitir que te equivocaste no es fácil, pero es lo mejor para tu relación. Tal vez nos humilla el decirlo, pero una cucharita diaria de humildad nos haría bien a todos.


3.    Aspirar Menos
Uno de los significados de aspirar es: “Pretender o intentar conseguir algo que se desea”. Seríamos muy sabios en no intentar conseguir agradecimientos y bienes de otras personas, no creer que otros nos deben. Por ejemplo, un matrimonios estaría más feliz si los esposos no piensan que su cónyuge le debe algo. Si esperamos menos, estaremos más contentos cuando recibimos algo.

Pensar que alguien nos debe algo solo te frustrará. Nadie nos tiene que agradecer. Si entramos en la vida no esperando que alguien nos dé o nos agradezca, estaremos mucho más contentos. Los que esperan recibir o piensan que merecen algo, estarán tristes o enojados cuando no lo reciban.

Mateo 20:10 habla de la historia de los que trabajaron por un denario. El arreglo fue el trabajo por una cantidad específica (lo cual fue lo merecido por un día de trabajo en aquel tiempo), pero cuando vieron que otros recibieron lo mismo que ellos, se enojaron porque pensaron que merecían  mas. El pensar que su trabajo merecía mucho más les hizo terminar en frustración y enojo. Y hoy en día estamos en la misma situación, deseando lo que otro tiene y creyendo que merecemos mas. Aprender a estar contentos con lo que tenemos y no esperar más o no esperar que nos deben nos ayudará a estar mucho más gozosos. Si trabajo y vivo por el Señor y no por lo que voy a recibir, no me voy a enojar cuando no reciba lo que otro recibe. Nadie me debe y Dios me da y dio exactamente lo que necesito.


4.    Agradecer Mas
La palabra “gracias” no cuesta nada y debe ser usada frecuentemente. Debemos tener esta palabra en nuestro corazón y boca constantemente, y usarla.

Lucas 17:11-19 nos muestra la historia de diez leprosos que fueron sanados por Jesús. Estoy seguro que todos estaban contentos por ser sanados – ahora pueden regresar a sus casas, no mas son los no-limpios, pueden hablar y vivir con la gente normal y estar en la ciudad de nuevo – pero solo uno de los diez que fueron sanados regresó para agradecer a Jesús por lo que hizo. Aunque es fácil mirar mal a estos leprosos, pasamos muchos días sin levantar nuestro rostro al cielo agradeciendo a Dios por la vida y salvación que nos dio. ¿Cuándo fue la última vez que te paraste y pensaste en todo lo que tienes? Verdaderamente somos muy ricos – salvación, salud, familia, iglesia, vida, lugar para vivir, comida para comer, ropa para vestirnos, Biblia, iglesia y amigos son algunas … y tenemos mucho mas. Debemos agradecer a Dios y a las personas que Dios puso en nuestras vidas. Somos muy bendecidos y debemos ser agradecidos. 


Para Servir,

Jeffrey Bush

miércoles, 22 de febrero de 2012

Llegar Bien al Final de la Carrera



En un libro que leí hace poco (“Fourth Quarter” por Don Sisk), vi muchas cosas que pueden ser de ayuda y ánimo para poder terminar bien la carrera en la vida. El autor del libro es un predicador respetado que ha usado su vida eficazmente para el Señor. Usaré unas ideas del libro y las mezclare con mis propios pensamientos con el deseo que sea de ánimo para terminar bien la carrera. Abajo encontrarás unos principios necesarios para aplicar a tu vida si deseas terminar bien la carrera.


I.              Quedarte Conteto
A.     Contento donde el Señor te pone
Contentamiento no se encuentra en una locación geográfica, se encuentra en Cristo.

B.     Contento con lo que el Señor te da
Fíjate en unos mandatos directos que Dios nos da referente a estar contentos con lo que Él nos da:
Hebreos 13:5 – “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”

I Timoteo 6:8 – “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.”

Lucas 12:15 – “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”

Contentamiento no es lo que tienes en tu bolsillo sino lo que tienes en tu corazón.

C.     Contento con las personas que el Señor pone en tu vida
Somos rápidos para echar la culpa a las personas con quienes trabajamos o con quien vivimos. Pensamos que si trabajáramos o viviéramos con otras personas, estaríamos contentos. Contentamiento no se encuentra en otras personas sino en nuestro Señor Jesucristo.


II.            Quedarte Enamorado
El amor es un ingrediente indispensable en el ministerio. Vemos en que áreas debemos quedarnos enamorados:

A.     Enamorado con el Señor
En Juan 21:15, Cristo pregunta a Pedro, “¿me amas más que éstos?” Como Pedro, somos rápidos para responder, pero nuestras acciones y vida deben mostrar nuestro amor para el Señor.

Después de leer la Biblia varias veces y predicar varios sermones, estoy tentado de hacer todo como una rutina – y es exactamente lo que el diablo quiere. Debemos trabajar constantemente en estar y vivir cerca del Señor. Si leíste la Biblia de Génesis a Apocalipsis este año, léela cronológicamente o en otra manera el próximo año. Entrar en una rutina aburrida con el leer la Biblia, orar y asistir la iglesia dañará nuestra relación con Dios. No debemos olvidar que Dios hará conocer su pacto a los que tienen comunión con Él (Salmo 25:14).

B.     Enamorado con tu Cónyuge
Trabaja continuamente en tener un mejor matrimonio. El matrimonio nunca llega a perfección, si uno desea tener un buen matrimonio, requiere esfuerzo, tiempo y mucho amor. El diablo ha destruido y está destruyendo a muchos matrimonios con pasiones perversas de buscar satisfacción fuera del matrimonio. Hollywood e internet nos ha engañado pensando que hay mas “romance” fuera del matrimonio que dentro del matrimonio. Decide que vas a ser creativo, atraer y quedarte enamorado con el cónyuge que Dios te dio.

C.     Enamorado con tus Hijos
Los hijos necesitan tu amor mucho más de lo que necesitan las provisiones materiales que les podrías dar. El dinero y los bienes no son sustitutos para el tiempo y amor.

D.    Enamorado con el Ministerio que Dios te dio
Aprender a amar el ministerio que Dios te dio. Escucha a las palabras del apóstol Pablo después de que estuvo en el ministerio la mayoría de su vida: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.” (I Timoteo 1:12)


III.         Quedarte Puro
Si deseamos llegar bien al final de la carrera, es de suma importancia que tengamos y guardemos la pureza.

A.     Quedar Puro en tus Pensamientos
La pureza empieza en nuestro corazón, en nuestros pensamientos. Guarda tus pensamientos. La pornografía está al alcance de niños y adultos por medio del internet, televisión y libros – si entra en el corazón, empieza a controlar los pensamientos. Si tienes problemas en esta área, pide a Dios que te dé la victoria y guarda tu corazón para no permitir que tus pensamientos estén impuros.

B.     Quedar Puro en tu Hablar
Muchos chistes e historias pueden destruir la pureza por las palabras o sugerencias que dan.  Hay que tener cuidado aun con otros Cristianos cuando cuentan historias o chistes. Es mejor ofender a una persona pidiéndole que no siga con su chiste en vez de ofender tu corazón con la impureza.

C.     Quedar Puro en tus Acciones
Mucho adulterio empieza con  solo coqueteos  – pero los coqueteos no son inocentes.

Santiago 1:14-16 nos dice: “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.” El pecado puede parecer lindo, pero ceder al pecado siempre termina mal – en muerte.


Cualquiera sea la edad que tengamos, estoy seguro que deseamos ser fieles y terminar bien la carrera en la vida y el ministerio. Nadie quiere hacer bien por unos años y tener un final destructivo. Para poder terminar bien en el futuro es importante vivir correcto en el presente. Que estos pensamientos nos motiven a seguir bien la carrera hasta el final.


Para Servir,

Jeffrey Bush