jueves, 27 de agosto de 2015

¿Cómo saber cuándo es tiempo de salir?



La semana pasada hablamos sobre “¿Cómo salir bien?”, ahora vamos a hablar de "¿Cómo saber cuándo es tiempo de salir?”. Sin duda hay momentos para salir o separarse de una situación, lugar o ministerio, pero debemos saber cuándo es tiempo y cuando no es tiempo de salir. Lo siguiente que vas a leer es nada más que algunas ideas para estimular pensamientos en mis compañeros de la obra cristiana… especialmente cuando está pensando en si es tiempo de salir o no. 

1.    No debes salir cuando las cosas van mal. 
Pruébate a tí mismo, a otros y a Dios que podrás aguantar los problemas y que no vas a correr cuando la presión es más fuerte. Arregla la situación y después sigue adelante. Saliendo cuando la situación está mejor probará a tí mismo y a otros que no estás huyendo de la situación sino que verdaderamente crees que es tiempo de salir. Cualquier persona puede salir cuando hay problemas… y la mayoría lo hace. Los problemas te seguirán toda la vida, no podrás escapar cambiando tu geografía o lugar de trabajo. Pero si es que enfrentas al problema, lo vences y continúas, podrás ir al siguiente lugar con la confianza que Dios te ayudará así como lo hizo antes. También es muy probable que si arreglas los problemas donde estás, es posible que no querrás salir. Decide no salir cuando hay problemas.

2.    Asegúrate de no estar saliendo por motivos incorrectos. 
Tal vez en otro lugar hay más dinero, menos problemas, es más fácil, mejor gente, más beneficios, y mejor situación. Todo parece más fácil al otro lado, pero no siempre es verdad. Amen si Dios te da mejores beneficios, más entrada económica, etc., pero no debemos tomar situaciones solamente basadas sobre estas cosas. Son cosas externas y si seguimos este razonamiento, podríamos ganar más dejando la obra de Dios que trabajando en la obra de Dios. 

3.    Haber hablado y buscado intensamente Dios. 
No quiero tergiversar todo haciendo a uno pensar que tiene que escuchar a Dios en voz alta o tener una visión, pero si quiero decir que uno debe haber pasado tiempo con Dios, en Su Palabra y en oración antes de tomar una decisión.  A veces el simplemente salir y caminar, estando a solas con Dios y hablando o rogando que Él te muestre en una manera Su voluntad y Su deseo para tu vida. Si Dios no te da paz o si hay obstáculos en tu contra de no salir de donde estás, entonces sé sensible a lo que Dios quiere. Si no buscas a Dios antes de tomar decisiones, tampoco le puedes echar la culpa a Dios por haber tomado decisiones.
Tal vez no sabemos exactamente qué hacer en cada situación (personalmente admito que he estado más en esa situación), pero nuestra responsabilidad es buscar saber lo que Él quiere pero es Su decisión si Él nos quiere mostrar o no. Dios guió a los Israelitas en el desierto por medio de una nube de día y columna de fuego por noche. Su mandato a Su pueblo era que hasta que mueva la nube o columna de fuego, se deberían quedar quietos, pero cuando Dios los mueve ya será tiempo. En pocas palabras: cuando Dios dice muévete, entonces muévete; pero cuando Dios no dice nada, quédate quieto. Y creo que seríamos sabios al estar atentos al mismo consejo. 

4.    Hablar con los que te pueden ayudar o los que te conocen mejor. 
Tres veces en Proverbios habla de que en la multitud de consejeros hay beneficios (se afirma, hay seguridad y hay victoria). Dios ha puesto pastores, líderes espirituales y amigos para ayudar y aconsejar en el camino de Dios. También soy de la opinión que uno debe hablar con su cónyuge sobre grandes decisiones. Obviamente el hombre es responsable delante de Dios por su familia, pero buscar opinión y punto de vista de su esposa es sabio. Si somos negligentes en hablar con personas que Dios ha puesto en nuestras vidas seremos insensatos. Buscando consejo y ayuda de otros puede abrir nuestros ojos o dejarnos ver de otro punto de vista antes de tomar una decisión. 


Sin duda, hay momentos de salir o separarse de un ministerio, lugar o trabajo, pero no debemos olvidar que hay un tiempo adecuado para hacerlo. Tendría que ser honesto y admitir que he estado tentado de salir o separarme de un lugar o posición en muchas oportunidades… pero estoy agradecidos que no lo hice. ¿Quién no tiene ganas de salir cuando hay problemas, o es difícil o se ve mejor la oferta? Pero amigo, debemos tomar nuestros pasos sabiamente. Si el marido se divorcia cada vez que hay una discusión, no tiene dinero o no se siente romántico, tendrá demasiados problemas. El marido que ama a su esposa y honra el pacto de matrimonio sabe que no es fácil, pero si vale la pena. Y el obrero de Dios debe ser como el marido que dice, “por más que hay unos problemas, falta de dinero y no es romántico cada día, me quedaré firme”. Tal vez es una mala comparación el ministerio con el matrimonio, en este sentido, pero el compromiso de seguir a pesar de los buenos o malos tiempos debe ser similar. ! Que Dios nos ayude a discernir cuando el salir o separarnos es de Él o de nuestro propio capricho! 


Para Servir,

Jeffrey Bush


jueves, 13 de agosto de 2015

¿Cómo salir bien?


Génesis 13:5-9

Abram está a punto de separarse de Lot, porque ambos tenían tantas posesiones y ganado que no podían caber en el mismo lugar. Y habrá momentos en la vida que será necesario separarse de otra persona, trabajo o ministerio. No necesariamente será por una mala razón (posiblemente porque sólo parece que es el momento adecuado en que ambos necesitan ir por caminos separados), pero debemos aprender que hay una manera correcta de separarse, como Abram hizo con Lot.

1.   Abram se separó de Lot amándole y deseando lo mejor para él – vs. 8.
Lot es su familia y han estado en los viajes juntos por mucho tiempo. Dice en el versículo 8, "porque somos hermanos". Era como si Abram estuviera diciendo a Lot, "no hay necesidad de pelear por este problema, nosotros somos hermanos, vamos a resolver el problema y no dejarlo o permitir que sea algo más grande". El problema podría ser resuelto y la respuesta estaba disponible aun si el diablo quiso hacer parecer que Lot era el enemigo.
Y muchas veces pensamos que la persona (institución o lugar) es el enemigo, pero eso no es cierto. Si nos separamos de algo o alguien de una manera amorosa, será más fácil tener acceso para conversar o tener comunión más adelante... pero si salimos gritando causando problemas, será casi imposible regresar cuando se quiere ver a la persona cuando necesites su ayuda o simplemente desees hablar con la persona. Repartiéndose los caminos con amor y deseando lo mejor para la persona no es fácil, pero sin duda valdrá la pena más adelante en la vida.

2.   Abram se separó dando Lot la primera opción en lugar de tomar lo mejor – vs. 9.
Abram dejó que Lot decidiera para donde él quisiera, y si Lot quería ir a la izquierda Abram iría la derecha. Abram no estaba tan preocupado de "¿qué provecho podré sacar yo de este acuerdo" o "Lot sacará lo mejor si es que no digo algo". Y cuando llega el momento que uno tiene que salir o separarse de un trabajo, ministerio, amigo o situación, lamentablemente muchos buscan sacar lo mejor en su salida, pero Abram se separó de Lot así. Buscando obtener el máximo provecho de algo cuando llega el momento de separarse parece que dará un lindo sabor en la boca pero al final dejará un  sabor amargo – es como un espejismo que parece ser delicioso pero más tarde resulta ser sólo arena caliente. El dar es siempre mejor que recibir, amar es siempre mejor que ser amado, prefiriendo otro es siempre mejor que teniendo preferencia y sirviendo siempre es mejor que ser servido ... por lo menos así es el ejemplo que nuestro Maestro nos dejó. Si tenemos que separarnos, bendice a la persona (o ministerio, trabajo, situación, etc.), ora por ellos, haz el bien a ellos y asegura que ellos tienen la mejor. Comportándote como Abram, como Cristo, siempre vale la pena en el largo plazo, aun si no parece lo más lógico en el momento.

3.   Abram se separó sin guardar rencor o albergar amargura – vs. 10-12.
Abram dejó a Lot salir mientras que él continuaba habitando en la tierra de Canaán. Abram no solamente dejó a Lot elegir lo que quería, pero nunca más vemos a Abram quejarse o desear mal a Lot (ni por darle la segunda elección... ni por haberlo dejado). De hecho, en el próximo capítulo, Lot es tomado prisionero mientras vivía en Sodoma y Abram toma 318 de sus propios criados (14:14) y se va a rescatar a Lot. Y una vez que termine el rescate de Lot, no vemos a Abram gritarle a Lot, ni reprenderle ni hacerle volver con él, más bien Abram deja a Lot en Sodoma y continúa en su camino. Su amor y bondad que tuvo hacia Lot y el ayudarle en su sufrimiento, prueba que Abram no albergaba ningún rencor contra él.
La amargura es como una vid desagradable en el árbol que se ve lindo por un tiempo, pero luego ahoga la vida del árbol. Tristemente, muchos parten de alguien o de algún lugar en la vida, aferrándose a un sentimiento negativo, sin saber que si no lo sueltan (perdonar u olvidar o simplemente dejarlo sin importar quién tuvo la culpa), pronto ahogará la vida de ellos. Hebreos 12:15 dice que cuando esa raíz de amargura aparece, y sin duda saldrá si está albergada adentro, estorba al que la alberga y contamina (envenena, mancha, destruye) a muchos otros. Si eres culpable o no, no vale la pena albergar amargura ni rencor... para tu propio bien y el bien de los demás. Saliendo de una persona como Abram, sin guardar rencor, te permitirá regresar y tener comunión con la persona en el futuro pero saliendo en una manera negativa causará que ignores a la persona y no querer verla.
En algún momento de la vida, todos vamos a tener que separarse de un ministerio, amigo, lugar o situación. Esto no siempre tiene que estar en una connotación negativa, (por ejemplo: un hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer; una persona sale de su iglesia para ir al campo misionero; una persona sale del lado de un amigo para ir a otra área geográfica). A todos nos puede suceder en un momento el separarse de alguien o de algo (lugar, ministerio, trabajo, etc.) pero la pregunta más importante es si vamos a separarse como Abram o de una manera mala. Que aprendamos ser maduros y sabios como Abram y aprender a separarnos, cuando llegue ese momento, de la manera correcta y bíblica.

Para Servir,
 Jeffrey Bush

jueves, 6 de agosto de 2015

La Vida = Estrés



Que feo el tema, ¿no? Pero es cierto. La vida está llena de estrés y cada persona lo tiene. No podemos evitar el estrés, pero sí podemos aprender vivir y continuar en la vida en vez de dejar que el estrés nos destruya. Muchas personas están destruidas por el estrés, lo cual les hace perder su trabajo, hijos, matrimonio, amigos y mucho más.

Las personas que aprenden controlar la presión y tensión tienen una mejor vida. Entonces la pregunta es: ¿Estás controlando la presión y tensión o te está controlando? La respuesta a la pregunta mencionada revela cuán bueno o malo es tu vida.

Las siguientes sugerencias te pueden ayudar a controlar el estrés en vez de ser controlado por ésta.


1.  Darte cuenta que todos tienen estrés
Así como las tentaciones y problemas en la vida, todos tienen estrés. Es cierto que podemos tener más estrés por situaciones en que nos metemos (deuda como resultado de pedir un alto préstamo, discusiones por pelear con vecinos u otros, personas enojadas por reaccionar con gritos, etc.), pero con o sin cuidado, todos tendremos razones para estresarnos. No pienses que eres el único en tu familia o en esta vida con estrés, todos lo tenemos.

2.  Seguir A pesar del Estrés
Cuando el estrés viene, tienes que seguir adelante. No tienes que dejar que te controle o te incapacite, puedes continuar en la vida. Las personas que cumplen mucho son personas que siguen adelante a pesar del estrés. He visto muy buenas personas y amigos personales que han sido incapacitados por el estrés y sus vidas, salud y familia sufren como resultado. Sufren porque todo lo que piensan, hablan y pueden ver tiene que ver con su situación de estrés… y no lo pueden superar.

3.  Llevarlo y Dejarlo con Dios
Después de humillarte bajo la poderosa mano de Dios en I Pedro 5:6, el siguiente versículo dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
Llevar algo a Dios no simplemente significa decirle algo una sola vez sino llevarlo y dejarlo en Sus manos, echar el problema o situación ante Él. Sus hombros son más grandes y fuertes que los tuyos, Él puede cargar más que tú. Pídele que te ayude, pero que no te sorprenda que el problema vendrá a tu mente 20 minutos después de haber orado. No hay una oración milagrosa que quitará el problema de tu vida o mente, vas a seguir recordándolo y pensando en ello. Cuando los problemas vuelven cargándote, atemorizándote o acusándote, recuérdale al Diablo (el gran tentador) y recuérdate a ti mismo (el estresado) y recuerda a tu Dios (el más fuerte) que ya no está en tus manos. Por su puesto debes hacer algo si es necesario (si necesitas pedir perdón, corregir algo, cumplir con algo, etc.), pero si es que no puedes controlar la situación, no hay razón para estresar o preocuparte tanto… tienes que llevarlo y dejarlo en las manos del Señor.

Filipenses 4:6 nos manda llevarlo a Dios y es Él que da la paz que sobrepasa todo entendimiento (vs. 7).

Para Servir,
 Jeffrey Bush