jueves, 30 de julio de 2015

Eliminando Distracciones


El predicador debe aprender quitar todas las distracciones posibles para poder predicar bien. Cuando no hay distracciones, el predicador puede desarrollar bien su mensaje y la gente puede escuchar tranquilamente. Entonces hablemos de como eliminar distracciones que existen para poder ser más efectivo cuando predicamos o enseñamos.
Si estás en lugar estable (comenzando una iglesia, construyendo, o en la iglesia donde eres pastor), tienes control de la ubicación de todo. Entonces te daré ideas para eliminar distracciones en tu iglesia:
-       Asegurarte que el baño esté en un lugar donde no distraerá a nadie. Si estas en un lugar alquilado donde el baño ya está ubicado no podrás cambiarlo pero esto no es excusa para que sea una distracción grande. Asegúrate que no tienen que cruzar la plataforma o pasar delante del predicador o delante de la gente para ir al baño. Haz todo lo posible para que la gente al pasar por el baño no pueda ver adentro. Y también evita que otros pueden escuchar ruidos del baño. El olor, ruido, y aspecto del baño puede dar lugar a distracciones, entonces asegúrate que el baño no venga de ser una distracción en la iglesia.  
-       Asegurarte que la plataforma no está ubicada cerca de la entrada, salida, baños, cuna, cuartos, etc. Si la gente tiene que pasar por la plataforma para entrar, salir o ir a un lugar, la congregación estará mirando a la gente en vez de mirar al predicador (y el predicador estará distraído mirando a los que están caminando). No ubiques la plataforma cerca a la puerta de entrada. La gente se distrae muy fácilmente y el predicador será perjudicado si la gente está prestando atención a algo o alguien diferente que al predicador.
-       Proveer una cuna, aunque que sea una sola persona que esté preparada para recibir a los chicos. Cuando una mamá está con su bebé, la misma mamá no podrá prestar atención y los que están a su alrededor de ella tampoco podrán. Aun si el bebé no está llorando, la gente estará mirando y haciendo comentarios de cuan lindo y precioso que es el bebé. Si la iglesia provee una cuna podrá evitar muchas distracciones tanto para el predicador como para los oyentes.
-       Tener ujieres y personas atentas, que estén siempre fijándose que el ambiente de la iglesia esté en orden para que el predicador pueda concentrarse y predicar con libertad. Si hay niños llorando, chicos jugando, jóvenes hablando u otras distracciones, debe haber ujieres o personas preparadas que puedan ayudar, llevar amablemente a los niños afuera, y discretamente ayudar para que el ambiente esté tranquilo.
-       Ventanas abiertas pueden ser de ayuda para que el local este ventilado pero si hay mucho ruido afuera, la ventana abierta interrumpirá el mensaje de Dios. El ambiente de la iglesia nunca debe estar estancado, provee ventiladores o abre las ventanas. Pero un predicador sabio sabrá que hay momentos de cerrar ventanas para silenciar las distracciones de afuera.
-       Tener la(s) persona(s) adecuadas trabajando en el equipo de sonido que saben usarlo. El micrófono puede ser muy útil para que la gente escuche sin que el predicador lastime su voz, pero si no hay una persona que sabe usar el equipo de sonido, podrá traer más problemas que ventajas.
Si estás predicando en una iglesia como invitado, no puedes cambiar todo el ambiente pero si hay ciertas distracciones que podrías eliminar.

-       Evitar discutir con alguien antes del culto (ni por mensaje de texto ni en persona).
-       Evitar leer algo que podría molestarte o desviarte (entrando en Facebook, leyendo email, entrando o viendo cosas en internet, etc. puede cambiar tu humor o molestar tu espíritu).
-       Evitar mirar a personas que podrán frustrar o perturbar tus pensamientos o mensaje. Habrán personas dormidas, personas hablando, personas limpiando su nariz, unas con boca abierta, otros mirándote mal, algunos aburridos, etc., que puede frustrar o distraer al predicador. He visto personas no vestidas modestamente, mamás dando de lactar a sus bebés, chicos corriendo, personas hablando, etc. esto me ha molestado y me ha desconcentrado acerca de lo que estuve hablando. El predicador tiene que ignorar ciertas secciones o personas a veces para poder continuar enseñando o predicando. El ignorar o no mirar a personas no es una falta de respecto del predicador más bien puede salvar al predicador de estar distraído en su mensaje.
-       Evitar preocuparse antes y durante de la prédica. El predicador tendrá la tentación de pensar en que si la gente le quiere escuchar o no, si le acepta o no, lo que otros dirán después, si los colores de su ropa convienen, y mucho más. Cualquier cosa que entra en la mente para preocupar al predicador (que sea un problema que tiene que arreglar, su familia, una responsabilidad o trabajo, idea, etc.) consumirá la mente del predicador y le hará infructífero en el púlpito.
-       Evitar distraerte de la razón principal por la cual estas presentes. Es importante que el predicador recuerde siempre la razón por lo cual está predicando. Dios le apartó y le dio esta oportunidad de predicar y ayudar a la gente con quien está en esta ocasión. Todos saben esto en una manera general, pero antes de subir y predicar se debe recordar nuevamente de esta verdad. El diablo hará todo posible para distraer al predicador de la razón por lo cual está dónde está en este momento. La limpieza (o falta de), niños presente en el culto, personas entrando tarde, sillas desordenadas, personas no prestando atención, pensando en que solo tiene cierta cantidad de minutos para predicar y muchas otras cosas, podrán distraer al predicador y hacerle olvidar de la razón por lo cual está. Si el predicador puede controlar y someter sus pensamientos, es muy probable que desarrollará bien su mensaje o lección.
Cuando eliminas distracciones, la gente que está escuchando no solo podrá enfocarse y aprender, pero también tú como el predicador podrás enfocarte mejor. Hay distracciones que podrás controlar y otras que no, pero si puedes aprender a eliminar distracciones en tu mente, es mi creencia que así serías mucho más efectivo. 

Para Servir,
 Jeffrey Bush

jueves, 23 de julio de 2015

¡¿Agradar a Quién?!



“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.
Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.”
Romanos 15:1


¡Cómo me chocó cuando leí este pasaje! Me dice que no debo buscar agradarme a mismo sino agradar a otras personas. No buscar lo que quiero o deseo, sino lo que edifica a otros (vs. 2) y además “soportar las flaquezas” de otros (vs. 1). Colosenses 3:13 y Efesios 4:2 también me indica: “soportándoos unos a otros”.

El golpe más fuerte para mí fue el versículo 3, que dice: “ni aun Cristo se agradó a sí mismo”.

Romanos 12:10 me recuerda que debo dar preferencia a otros primero, el opuesto de lo que quiero hacer. Todos queremos ponernos a nosotros mismos primero, tanto en la honra como en la preferencia. Se nos manda a no preferirnos sino de agradar a nuestro prójimo (15:2).

En Romanos 13:8 me dice que la única cosa que “debo” a una persona es el amor porque “el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”. En Romanos 13:10 dice “el cumplimiento de la ley es el amor”. 

Entonces, la vida tiene mucho que ver con el amor… amando a Dios primero y amando a otros más que a mí mismo. Cuando le preguntaron a Cristo cuál era la ley más importante (de los más que 600 leyes que tenían los judíos), respondió diciendo que el amar a Dios y el amar a tu prójimo como a ti mismo es lo más importante (Mateo 22:36-29). Vemos que Cristo no se agradó a si mismo porque primeramente amó y agradó a su Padre y después nos amó a nosotros. Mi ejemplo es de amar y agradar a Dios y mi mandato es de amar y agradar a Dios… entonces la pregunta es, ¿a quién estoy amando y agradando en mi vida?


Para Servir,

 Jeffrey Bush

www.evangelismomundial.com

jueves, 16 de julio de 2015

Ojo, Cayeron Unos Amigos

Ayer recibí noticias de un misionero que no puede regresar al campo misionero por temas matrimoniales y también por pecado personal. Me dolió recibir esa notica. Hoy recibí noticias de un amigo que quiso ser misionero (en el presente se estaba preparando para ser misionero lo más pronto posible) pero también se tiene que retirar por temas matrimoniales y pecado personal. No comparto estas noticias como buenas ni por criticar o condenar a mis amigos, más bien escribo para recordarte de lo que la Biblia nos enseña: “el que piensa estar firme, mire que no caiga” (I Cor. 10:12). Los pensamientos abajo son sugerencias para cada uno de nosotros.
1.      Recordar Poner Prioridades
En teoría sabemos que Dios es primero, y en segundo lugar la familia (matrimonio y después los hijos), trabajo, etc., pero casi nunca vivimos según como sabemos. Si no tomamos tiempo para leer la Biblia diariamente, no estamos poniendo bien las prioridades. Si no tomamos tiempo para tener citas especiales con nuestras esposas, no estamos poniendo bien las prioridades. El que sabe hacer el bien pero no lo hace, le es pecado (Stgo 4:17) – son palabras muy fuertes, pero es la verdad. Soy culpable, no condeno a nadie, pero tengo que decir que el saber nuestras prioridades no es suficiente, tenemos que ponerlos en práctica.

2.      Recordar que todo es Espiritual
Suena simple, ¿no? Tratamos todo como algo espiritual en vez de tener la actitud de dividir todo entre la “vida espiritual” y “vida normal”. Si dejo que Dios esté en mis relaciones, amistades, trabajos, actividades y todo, habrá menos probabilidad de alejarme de Dios.  Si eres un hijo de Dios, toda tu vida es espiritual, no solo una parte.

3.      Recordar que tu Cónyuge estará contigo cuando los demás te Dejan
En la vida que Dios te da, probablemente trabajarás en varios lugares, barrios, tendrás varios amigos, asistirás más que a una iglesia y conocerás a muchas personas. Recuerdo una vez pensando en la escuela que todos estos chicos iban a ser mis amigos para siempre… y ni sé dónde vive ahora la mayoría. El hecho es que pensamos que siempre estaremos con esas personas, pero la persona que siempre estará con nosotros es nuestro cónyuge. No debemos olvidar esto.
Personalmente he vivido en Perú, Argentina y varias locaciones dentro de EEUU. Aunque muchos de mis amigos viven en otros países, la persona con quien he estado durante cada mudanza, cada dificultad y cada cambio, es mi esposa. Ella y yo hemos vivido en momentos de inseguridad económica, lugares sin conocer a nadie, problemas con otras personas, enfermedades y mucho mas… pero hemos estado juntos.
Queridos amigos, no dejes que el Diablo te engañe pensando que la belleza o atracción exterior de otra persona te puede satisfacer. Es posible que te dará una satisfacción momentánea, pero cuando termina (y siempre tiene un fin), te dejará vacía y malogrará tu confianza, amistad y relación con tu cónyuge. No seas como la mujer extraña de Proverbios 2:17 que “abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios”. Más bien debemos escuchar al consejo de Proverbios 5:18: “alégrate con la mujer de tu juventud”.

4.    Poner Cercos de Seguridad en tu Vida
Así como pondrías un cerco en el balcón para proteger a otros, así también debes poner cercos en muchas áreas en la vida para protegerte a tí mismo. Unos ejemplos son:
Si hay lugares de tentación, no vayas.
Si navegando el internet te hace pecar, poniendo un programa que mandará informes a alguien sobre dónde navegaste, te puede ayudar.
Si no eres fiel con tus devocionales, teniendo un amigo que te pregunta podría animarte hacer más fiel con tus devocionales.
Si mirando ciertos programas en la televisión es tu debilidad, decide apagarlo después de cierto horario y pide a un amigo que te llama para preguntarte.
Si pondremos cercos en nuestras vidas, podríamos evitar muchas maneras de caer.
5.      Recordar que tus Pensamientos Determinarán tus Acciones
Mateo 5:28 dice que el pecado del adulterio no está en el acto sino el pensamiento. !Qué pasaje!  !Me mata! ¿Por qué tan duro? Porque nuestros pensamientos controlan y determinan nuestras acciones. No solo con el adulterio, sino prácticamente en cada área de la vida, tenemos que controlar nuestros pensamientos o afectarán nuestras acciones lo cual afectarán a nuestras vidas.
Queridos amigos, nuestro trabajo, ministerio y dinero no son más importantes que nuestra relación con Dios y nuestra relación con nuestro cónyuge. Les ruego que siempre estemos atentos para no caer.

Para Servir,
 Jeffrey Bush
www.evangelismomundial.com 

jueves, 9 de julio de 2015

Diez Maneras de Dar una Crítica

Cuando pensamos en la palabra “crítica”, tiene una connotación negativa.  Es cierto que la mayoría de las personas que critican lo hacen para lastimarnos y así sentirse o aparentar ser mejor. Pero según el diccionario, la palabra crítica no siempre es mala, sino que es el arte de juzgar y evaluar las cosas. La crítica puede ser de mucha ayuda, cuando se hace de la forma correcta. Necesitamos aprender a aceptar la crítica de otros (aun cuando haya sido para lastimarnos podemos aprender si tenemos la actitud correcta), pero en este artículo tratare sobre cómo dar una buena crítica a otros cuando es necesario.
1.      Decidir que deseas el bien de la persona
Si no tienes la actitud de ayudar, levantar y edificar a la persona, no eres la persona adecuada para criticar. La crítica debe ser enfocada en hacer que la persona sea mejor, no que tú aparentes ser mejor.

2.      Escoger un tiempo adecuado
Si decides hablar con dicha persona justo cuando va a salir, tendrás un tiempo corto y probablemente no lo vas a decir bien o la otra persona no lo va a tomar bien. Si estás de mal humor, o la otra persona también lo está, no te escuchará porque la situación se puso tensa. Si hay otras personas cerca le avergonzarás y no lo va a tomar bien. El tiempo es todo cuando hablas con una persona. Asegúrate de estar a solas, que ninguno esté enojado, y que no están apurados.

3.      Alabar a la persona cuatro veces por cada crítica que vas a dar
Si no puedes pensar en cuatro puntos positivos de la persona, no tienes derecho de decir ni una cosa negativa a la persona. Si la persona dijo una palabra inadecuada cuando estuvo enseñando una lección, por lo menos tuvo deseos de enseñar… y así en cada situación se puede encontrar algo bueno por lo cual se puede alabar a la persona antes de criticarla. Adular a la persona es decir algo excesivo para conseguir favor, pero alabar es simplemente celebrar el hecho o la verdad de otro.
Toma lección de una epístola de Pablo (en la Biblia) – comienzas con una alabanza, da la crítica y termina con una alabanza.

4.      Recordar que tu cara y gestos dicen todo
Si das una sonrisa cuando comienzas, se interpretará que no estás enojado. Al cruzar los brazos demuestras que no apruebas algo. Apuntando dedos, frunciendo el ceño y otros gestos con la cara o cuerpo pone la situación tensa y no es probable que la crítica será recibida bien. Es importante recordar que la persona no puede ver tu corazón, entonces tendrás que manifestarlo por tu cara y tus gestos.

5.      Ser específico
Si dices que todo lo que la persona hace está mal o que nunca hace algo bien, etc., no lo va a tomar bien y no le estarás ayudando.  Sé específico en decir que mal hizo la persona o en que necesita cambiar

6.      Ofrecer una Solución
Mostrar un problema sin ofrecer una solución no es de ayuda. Si tu intención es de ayudar a la persona, entonces hables del problema sin ofrecerle una solución.
7.      Criticar al problema, no la persona
No es una mala persona, entonces no lo ataques o no le des a entender que hizo tal cosa porque es una mala persona. Ayúdale a la persona ver el problema y como arreglar el problema, aun si fue intencional o no.

8.      Preguntar no Presumir
En vez de pensar que la persona hizo algo porque es malo o porque siempre fue así, pregúntale a la persona del por qué lo hizo. Cuando presumimos algo sobre una persona, en si pensaremos y reaccionaremos negativamente. Si vas a ayudar a una persona, tienes que preguntar en vez de presumir.

9.      Saber cuándo es suficiente
Una vez dicho lo necesario, no siguas “martillando el mismo clavo”. Si la persona reconoce que hizo mal o entiendo cómo podría mejorar, no es necesario que digas cada detalle o te desquites de todo que quisiste decir. Si continúas hablando del mismo asunto cuando ya está entendido o resuelto, podrías empeorar la situación en vez de ayudar la situación.

10.  Concluir con un punto positivo
Si tú o la otra persona terminan enojados, es muy probable que esa persona no lo tomó bien y que no cambiará. Termina agradeciéndole, alabándole, o cambiando el tema a un asunto más liviano. Termina la crítica en una forma positiva, y que ambos sepan que termino bien la conversación.


Para Servir,
 Jeffrey Bush

www.evangelismomundial.com