jueves, 26 de marzo de 2015

Recibirás lo que Inviertes



Era 1997 y acababa de llegar al seminario en el sur de estados unidos para prepararme en el ministerio de Dios. Al escuchar tanta nueva información, era para mí como un sueño realizado. Pero en medio de todo, escuché una verdad que me cambió. Un profesor dijo que “cada estudiante recibirá del seminario exactamente lo que invierte en el seminario”. No entendí la profundidad de este dicho, pero la vida me estaba por enseñar su significado.

¿Cómo es que hay cientos de estudiantes para ser abogados y ni la mitad termina y de los que han terminado no llegan a ser exitosos? ¿Por qué de todos los jóvenes que escuchan la Biblia en su iglesia que participan en el grupo de jóvenes, algunos sirven a Dios y otros dejan la iglesia?

La explicación es simple: cuando uno invierte su tiempo, amor y fuerza en algo, recibirá las recompensas de sus inversiones. El deportista que practica más que otros, llegará a ser el mejor en el deporte. El estudiante que estudia más, llegará a tener mejores notas y un mayor entendimiento del estudio. Cuando un invierte más, recibirás más… es lógico.

Entendiendo este principio básico y simple nos podría ayudar en cada aspecto de la vida. Unos ejemplos son:

Con Otros – cuanto más amas, ayudas y animas a otros, tendrás más amigos, y una fuerte y mejor relación con otros.

Con tu Matrimonio – cuanto más demuestras tu amor, y te esfuerzas en conocer a tu cónyuge y sus necesidades, mejor relación tendrás en tu matrimonio.

Con tus Estudios – cuanto más lees, estudias, haces preguntas y prestas atención para aprender, aprenderás mucho más y podrás tener éxito en el área en que estés viviendo o trabajando.

Es obvio que podemos mencionar muchas otras áreas, pero el asunto de todo el artículo es para mostrarte que en la vida en general recibirás mucho más si estás dispuesto invertir más. Es fácil simplemente hacer lo básico para “cumplir”, pero cuando te esfuerzas, pasas más tiempo practicando, amando, sirviendo, estudiando, etc., recibirás mucho más en el área en que inviertas más.

Entonces, te desafío a invertir en cada área de la vida… y te aseguro que recibirás mucho más que las personas comunes. 


Para Servir,

 Jeffrey Bush



jueves, 19 de marzo de 2015

Cuida tu Espíritu, Guarda tu Corazón


“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” –Proverbios 4:23


La Escritura nos advierte a guardar nuestro corazón, sobre toda cosa, porque es el corazón que mana toda la vida. En pocas palabras, el corazón guardado cuida la vida, pero el corazón no guardado lastima la vida.

Ruego a mis queridos hermanos que están sirviendo al Señor que guarden sus corazones, que guarden sus espíritus.

Durante los años, he visto muchas personas amargadas, enojadas, desanimadas, frustradas y lastimadas por los golpes de la vida. Seamos honestos, todos recibimos “golpes” en la vida, situaciones difíciles o ingratas. La pregunta no es si enfrentaríamos momentos difíciles en la vida, sino como reaccionaríamos cuando los enfrentamos. Podemos dejar que las situaciones, dificultades, golpes o malas circunstancias nos destruyan o no. Nadie puede forzarnos a estar enojados, desanimados y abandonar el camino, pero si no aprendemos a guardar nuestros corazones, terminaremos amargados. Es de suma importancia que el Cristiano aprenda a mantener un buen espíritu (guarda su corazón). A veces tendríamos que perdonar, o veces tendríamos que pasarlo por alto, ignorarlo, olvidarlo o aguantarlo… porque si no, destruirá nuestro espíritu, nuestro corazón. Si algo (situaciones feas, momentos difíciles) lastima nuestro espíritu, afectará toda nuestra vida, nuestras relaciones con otros, nuestro trabajo, nuestra actitud, nuestra manera de pensar y vivir.

Entonces tenemos que aprender cómo cuidar nuestro espíritu, tenemos que aprender cómo guardar nuestro corazón. Pues, la respuesta es ser como Cristo “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba” (I Pedro 2:23). Cristo perdonaba, tuvo compasión, y “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (I Pedro 2:22). Si aprenderíamos ser como Cristo, podríamos guardar nuestro corazón… porque si no lo guardamos, toda la vida será afectada.

Para Servir,

Jeffrey Bush

jueves, 12 de marzo de 2015

¿Cómo Conducirte en la Casa de Dios?


“para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” 1 Timoteo 3:15

1. Prepara tu corazón
Hay tantas preocupaciones que nos distraen y no nos permiten concentrar en la razón por la cual vamos a la iglesia. Prepara tu corazón antes ir a la iglesia por medio de sacar estos pensamientos y distracciones. Orar y pide a Dios que te hable durante la reunión.

2. Quita distracciones.
El Teléfono, cable, y cosas tecnológicas, además de mensajes de textos, llamadas, y otras cosas que podría distraerte durante la reunión debe ser apagados.

Lleva a tus hijos a sus clases o los niños a la cuna para que puedas concentrarte y escuchar la predicación.

3. Anticípate a que Dios te hable.
Cuando vayamos a la iglesia anticipando que Dios nos va a enseñar, es muy probable que aprenderíamos algo.

4. Vestirte apropiadamente para la reunión.
No es mi intención para nada decir algo que no es Bíblico. Entiendo que la vestimenta es algo que han discutido por mucho tiempo y seguirán discutiendo por mucho más tiempo. Mi deseo es decirte que la manera que nos vestimos debe ser apropiada para la ocasión. Por ejemplo, cuando uno va a una boda, normalmente no se va con pantalón corto o con el pelo despeinado. Cuando uno va a una fiesta, se toma tiempo para prepararse. Por lo tanto la iglesia es importante también, es la "casa de Dios", y uno debe manifestar su actitud y respeto por medio de su vestimenta.

5. Involucrarte.
Lleva tu Biblia, ábrela y busca los pasajes mencionado en el estudio. Llevar un cuaderno y toma apuntes. Decir amén (o conversar en la manera que dice que estás prestando atención) en vez de dormir o dibujar.

6. Llegar antes y quedarte después.
Muchos llegan tarde a la reunión o sobre la hora. Llega antes de la reunión y podrás hablar con otras personas, encontrar tu lugar y estar listo para la reunión.

Cuando termina la reunión, no vayas corriendo a la puerta, más bien saluda a la gente y ayuda con cualquier cosa que se necesita.

Algunas iglesias oran con el pastor o con otras personas antes de comenzar. Si tu iglesia no lo hace, sería buena idea comenzar hacerlo, sólo o con el pastor o con dos o tres personas.

7. Ministrar.
La iglesia vendrá a ser tu iglesia cuando empieces a servir en la iglesia.
Si no has tomado las lecciones del discipulado, pide que alguien te enseñe. Y si tomaste las lecciones del discipulado, enseña a otra persona.

Ayuda con la música, como ujier, con la limpieza, etc., pero encuentra tu lugar y comienza a servir en tu iglesia. Hay muchísimas cosas para hacer en cada iglesia. Según la Biblia, somos un cuerpo, y cada miembro del cuerpo debe trabajar si el cuerpo va andar bien.


Para Servir,

 Jeffrey Bush




jueves, 5 de marzo de 2015

¿Por qué no hay más Obreros?


Tengo el privilegio de viajar y visitar muchas iglesias, seminarios, conferencias y escuelas. Aunque es un privilegio, es también un desafío pues escucho muchas quejas.

Escucho constantemente a muchas personas decir: “no hay tantos jóvenes que están entregando sus vidas para servir al Señor” Tal vez tengan algo de razón, pero estoy convencido de que Dios si está llamando obreros, pero el problema es que no estamos contestando a la pregunta: “¿Por qué no hay tantos obreros?”.

Algunas razones por lo cual muchos no están contestando a esta pregunta en mi opinión, es:

1. Falta de Comunicación.
Buena comunicación es hablar y escuchar. No se puede tener una buena relación con alguien si no hay comunicación - y es lo mismo con Dios. Si no le hablas (orando) y no le escuchas, (leyendo la Biblia), ¿cómo esperas escuchar de Él?

2. Falta de una Buena Influencia.
Si deseas escuchar a Dios pero no estás alrededor de la buena influencia, es muy dudoso que escuches a Dios.  

Ponte alrededor de la buena influencia: yendo a la iglesia, estando con buenos amigos, escuchando audios de predicaciones y otras cosas, leyendo biografías, etc. En sí, serás exactamente como la influencia con la que te juntas

3. Falta de Abrir los Ojos y Oídos.
Muchas veces todas las distracciones de este mundo nos distraen y no podemos escuchar a Dios aún si quisiéremos. Si no destapamos los oídos y si no abrimos los ojos, no escucharemos a Dios. Cuando lo anticipamos, probablemente escucharemos de Dios.

Para Servir,

 Jeffrey Bush