jueves, 28 de agosto de 2014

Estudios Bíblicos o Iglesias




Un amigo me preguntó, si es mejor comenzar una iglesia como un estudio bíblico o como una iglesia tradicional (empezar con 3 servicios por semana, declarando que es una iglesia). He estado pensando por un tiempo en esta pregunta y ahora quiero expresarlo en este artículo.

Cuando fuimos a Argentina en el 2004, comenzamos como una iglesia en vez de un estudio bíblico. Colgamos un cartel que decía “Iglesia Bautista El Faro”, repartimos miles de invitaciones para el día de la inauguración, pusimos un aviso en el diario e invitamos personalmente a muchos. Si tuviera la oportunidad de comenzar de nuevo, lo haría de la misma forma. En mi opinión personal, es mucho mejor comenzar concretamente como una iglesia en vez de un estudio bíblico por las siguientes razones:

1.     Tiene más sentido imprimir los horarios y direcciones en un volante invitando gente a una iglesia (algo establecido) que invitarles a un estudio bíblico. Una iglesia es más seria, mas establecida y más comprometida que un estudio bíblico.

2.     Es más entendible cantar, recoger ofrendas, predicar, apoyar a misioneros, tener ministerio de niños y jóvenes y mujeres, tener anuncios, construir y mucho más en una iglesia que hacerlo en un estudio bíblico. Si se levanta una ofrenda en un estudio bíblico, la gente está pensando, “¿no era un estudio nada más?  ¿Por qué se necesita este dinero?”. El ambiente (la prédica, orden, música, etc.) de un estudio bíblico y una iglesia es totalmente diferente. Una iglesia tiene razón de portarse como una iglesia, pero un estudio bíblico es nada más que un estudio bíblico.

3.     No se cuelga un cartel sobre la casa para un estudio bíblico como se hace para una iglesia. No se anuncia o toma tan en serio las actividades o reuniones de un estudio bíblico como de una iglesia.

4.     Se puede llamar mucho la atención de la gente con la inauguración de una iglesia (declarando su presencia) pero no con un estudio bíblico.

Seguro que hay más razones y posiblemente se puede discutir algunas de esas razones… simplemente muestro mi punto de vista sobre la importancia de una iglesia. Te recuerdo que la iglesia es bien importante en la Biblia y el centro de actividad para los Cristianos. Dios dio una comisión a la iglesia, la iglesia es la columna y baluarte de la verdad, es el lugar donde predica la sana doctrina, es el lugar de entrenamiento para los obreros cristianos y es por la iglesia que nuestro Salvador dio Su sangre. La iglesia es importante para Dios y lo debe ser para nosotros.

A pesar de que opino fuertemente en comenzar como iglesia, permíteme ahora de expresar la importancia de un estudio bíblico. Va a parecer que me estoy contradiciendo, pero creo que tendrá sentido si lees un poco más.

Estoy a favor de comenzar una iglesia, pero una vez comenzado una iglesia pienso que las siguientes iglesias se pueden comenzar como estudios bíblicos. Una vez que haya una iglesia establecida, creo que es bueno y aun mejor comenzar estudios bíblicos en otras partes de la ciudad. La razón por lo cual comenzaría o aconsejaría comenzar estudios bíblicos después que haya una iglesia establecida es porque se puede abrir y cerrar un estudio bíblico mucho más fácil de lo que se puede con una iglesia. La iglesia existente podrá proveer un equipo para ayudar en una zona y seguir asistiendo a la iglesia mientras que se está levantando o comenzando. Después de unos meses, si el estudio bíblico no está avanzando, se puede cerrar e ir a otro lugar para probar allá – pero cerrar una iglesia es difícil, triste y vergonzoso (yo lo hice). Si la iglesia existente envía obreros para muchas partes de la ciudad, puede comenzar varios estudios bíblicos (lo cual permite a los obreros estar sirviendo y también ganar nuevas personas a Cristo) y al mismo tiempo saber donde hay buenos lugares para comenzar una iglesia en el futuro. Por ejemplo, si un estudio bíblico está avanzando donde gente está aceptando al Señor, hay familias de la iglesia que viven cerca, hay local que se puede conseguir, etc., el pastor debe pensar en comenzar una iglesia en ese lugar.

Termino esta sección declarando que si uno piensa que es mejor comenzar una iglesia como estudio bíblico o en la manera tradicional… mientras que el Evangelio y la obra de Dios está avanzando, todos ganamos. Hay una gran necesidad de que mucha gente conozca y crezca en el Señor, entonces vamos cumpliendo nuestra tarea.



Para Servir,

 Jeffrey Bush
www.evangelismomundial.com 

jueves, 21 de agosto de 2014

Guarda tu Espada



Cuando David estuvo saliendo de Jerusalén (2do Samuel 16), Simei tiró piedras y tierra, gritándole y maldiciéndole. Uno de los valientes de David (Abisai) quiso quitarle la cabeza (vs. 9) pero David no le dejó, al contrario le mando que guarde su espada. La historia me fascina. ¿Por qué no le permite David que le cortase la cabeza de Simei? ¿Por qué acepta las maldiciones? Tengo muchas preguntas sobre la historia, pero me fascina cómo reacciona… y creo que David reaccionó así porque entendió algunas cosas que también necesitamos entender.


1.     Entendió quién era
Dios le puso como rey y Dios puede quitarle el puesto de rey. No estuvo como rey por su propia fuerza, entonces Dios puede mantenerle o quitarle.
Y Dios fue fiel al  llamarnos a ti y a mí al ministerio (I Timoteo 1:12) y no te lo olvides. Cuando entendemos que fue Dios quien nos puso en tal lugar, ya depende de Él si nos quiere mantener alli o no.
Dios comenzó algo en ti en el momento que fuiste salvo (Filip. 1:6).
David entendió que era encargado y quién le puso donde estaba… y nos haría bien entender lo mismo.

2.     Entendió que Dios es el que justifica y defiende
La reacción natural es defenderte… y ¿quién pensaría mal de David por matar al gusano de Simei después de recibir sus burlas? David no merecía esto, el hombre no tenía ni derecho de hablar al rey de Israel así. Pero David sabia que es Dios el juez que justifica y defiende.
Y en nuestras vidas, cuando nos critican, atacan o nos dan problemas, recuerda que Dios nos puede defender y justificar.


3.     Entendió que los que llevan la espada perecen a espada
En Mateo 26:52, cuando Pedro quiso reaccionar con violencia, Cristo le responde diciendo, “los que tomen espada, a espada perecerán.” Lo que Cristo le estaba diciendo a Pedro, “seguro que deseas reaccionar así pero el fin y los resultados de esto no es nada lindo”.
Si siempre llevas la espada (ostentando tu poder y autoridad), es muy probable que en un momento recibas el pago de ello (otro ostentando de su poder y autoridad). Es mejor mostrar amor y misericordia… y recibir el pago de ello en la vida.
Hay tiempo para usar autoridad, fuerza y reaccionar con firmeza. Pero debemos entender que si respondemos siempre con firmeza, en un momento nos responderán de la misma forma. Queremos que otros nos traten con misericordia y comprensión cuando hacemos algo tonto o nos equivocamos, pero si no lo practicamos con otros no lo podemos esperar de otros.
David pudo ostentar de su posición y del ejército que le seguía, pero decidió no hacer nada. Aun años anteriores, cuando Saul abusaba de su autoridad y quiso matar a David, David tampoco respondió con venganza. Su hábito de no responder en la vida cuando otros no le trataban bien, es de fuerte ejemplo. David tuvo lindas recompensas por no responder mal, por no “llevar la espada” en muchas situaciones en la vida. Podemos aprender mucho de David.


Nadie es salvo de las ofensas y malas situaciones en esta vida, pero podemos decidir guardar la espada en lugar de sacarla… podemos decidir dejar que Dios controle la situación en lugar de intentar controlarla. David pecó y falló en otras áreas de la vida, pero en esta área nos es de un ejemplo tremendo. Entonces decide que cuando venga la próxima ofensa (por boca, email, texto, etc.) que vas a “guardar tu espada”.


Para Servir,

 Jeffrey Bush
www.evangelismomundial.com

jueves, 14 de agosto de 2014

Ojo con el consejo



En 1ra de Reyes 12 vemos la triste historia de un hombre que pidió consejo de dos grupos de personas, pero al final escogió escuchar el consejo no bueno. Hay algunas lecciones que podemos tomar de su vida (Roboam), y hay lecciones en general que podemos aprender sobre el consejo.

1.     Escoge bien de quien vas a recibir  consejo. Se puede aprender algo de todos, pero ten cuidado de ceder al consejo solo porque viene de “amigos”. Roboam recibió consejo de los ancianos y de los jóvenes con quienes se crió. Pero como  no le gustó el consejo de los ancianos, cedió al consejo de sus amigos… y el final fue de mucha destrucción ( sus decisiones tuvieron repercusiones en el país, su familia y su vida, lo cual también puede suceder con nosotros).

2.     El consejo bueno no siempre es lo que suena fácil o atractivo. Al escuchar  el consejo de sus amigos (I Reyes 12:10-11) le hizo sentirse  importante y encargado mientras que el consejo de los ancianos  requería de humillarse (I Reyes 12:7). Nos hace sentir bien cuando todos se ponen de acuerdo con nosotros, nos dicen que estamos haciendo bien, es buena idea, etc., pero el  consejo que mas nos ayuda es el que nos corrige o nos  incomoda. No olvides que “oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo” (Proverbios 1:5). En I Reyes 12, los ancianos le dijeron que se humille, poniéndose en lugar de siervo y respondiendo con  buenas palabras… pero Roboam era rey, ¿por qué tendría que humillarse? Su decisión de no querer humillarse… al fin le bajó.

3.     Toma tiempo para pensarlo. Aunque Roboam recibió el mal consejo al final,  hizo algo bien que no hizo  al comienzo. En el vs. 5, pidió a la gente 3 días antes de responder. Que lección tremenda para mi… toma tiempo antes de abrir la boca. Cuantas veces escribí un email sin tomar el tiempo de pensarlo. Cuantas veces hablé con alguien o mandé un mensaje de texto sin tomar el tiempo adecuado para pensar antes de reaccionar. Todos podríamos tomar nota de cuan bueno  es esperar, recibir consejo, pensar y después responder.


Para Servir,

 Jeffrey Bush
www.evangelismomundial.com 

jueves, 7 de agosto de 2014

Ya Está




Era alrededor de 1995, un lindo día de verano, cuando mi papá y yo estuvimos trabajando en la casa de un granjero. El granjero tenia un toro lastimado y nos prometió que podíamos llevarnos la carne si le entregábamos el cuero del toro. Habíamos trabajado desde la mañana y estuvimos terminando cuando mi papá me pidió llevar la camioneta para buscar algo. No tenía mi licencia de conducir todavía, pero varias veces ya había  manejado y que joven no hubiera aceptado la oportunidad de manejar una camioneta (a pesar que era bien antigua la camioneta). Subí a la camioneta y fui para buscar lo que me pidió mi papá. Cuando estuve de regreso con la camioneta, el volante se quedó trabado cuando doblaba y no supe que hacer. La camioneta salió del camino y se volcó. Pude salir de la camioneta y fui corriendo para buscar a mi papá. Con muchísimo pánico le explicaba a mi papá lo que acababa de suceder. No sabía si me iba a gritar, insultar, o salir sin hablarme, y lo hubiera entendido. Que inmaduro que fui… muchas cosas  pasaban por mi cabeza. Pero para mi sorpresa, cuando le conté a mi papá, me miró y me dijo algo como, “ya está hijo, vamos a ver cómo solucionarlo”. No lo pude creer, debería haber dicho que fui tonto, no responsable e inmaduro, pero me estuvo diciendo que no podemos cambiar lo que ya sucedió, entonces vamos a ver cómo solucionarlo. Su respuesta no solo me ayudó, pero me impactó y sinceramente forma parte de la manera como vivo, ministro y pienso.

Ahora… cuando uno se equivoca, ya sabe que alguien le va a criticar, hacer pagar y a contar cuan tonto  es y fue. Pero si le ayudamos en lugar de atacarle o criticarle, no sabemos como reaccionaran porque no lo esperaban. Si aprendieramos a tener la actitud de mi papá, la actitud del que entiende que “ya está”, podría transformar vidas y ministerios.

1.     La mayoría responde contando lo obvio. Cuando uno hace algo mal o algo indebido (a propósito o no) sabe muy bien lo que ha hecho y ahora necesita ayuda para  salir de la situación en lugar de que le recuerden la situación mala en la que está.  

2.     Tu crítica y condenación le pondrá a la persona a la defensiva. No digo que hay momentos que uno debe admitir o arreglar lo que ha hecho, pero condenando a la persona solo dará como resultado que la persona se ponga dura y que no quiera hablar. Si deseas ayudar a la persona, tienes que ayudarle a bajar sus defensas primero.

3.     No puedes cambiar lo que fue hecho, pero si puedes ayudarle a cambiar su futuro. ¿Has pensado que Dios te ha puesto en su vida para ayudarle a salir de una situación para hacerlo mejor en el futuro? Sin duda que hay consecuencias a nuestras acciones, pero tu ayuda puede ser lo que cambie a la persona para que su futuro sea diferente. 

La próxima vez que te equivoques o que estes ayudando a alguien que se equivocó, recuerda que lo que fue hecho “ya está”, entonces arregla lo lastimado y cambia el futuro. Dios no descarta a la gente y tampoco debemos hacerlo nosotros. Entendiendo esto no es una excusa para seguir en el error sino da esperanza y ganas de cambiar y no de vivir en los errores.


Para Servir,

 Jeffrey Bush
www.evangelismomundial.com