martes, 30 de octubre de 2012

Llegando al Final como Ganador




Uno de mis deseos personales es probablamente uno de los mismos que tu tienes, de llegar al final de la vida como un fiel servidor de Cristo. Demasiadas personas comienzan bien, pero no terminan bien. Espero con todo ser fiel a mi Señor Jesucristo no solo durante la vida, pero hasta el final de la vida. Hice una lista de 10 cosas que necesito constantamente recordar para llegar fiel al final de la vida.

  1. Darme cuenta que es Dios – es Dios que da, bendice, permite, ayuda y aumenta, entonces pedire todo en oración.

  1. Creer – fe es creer y esperar en lo que no podemos ver – Hebreos 11:1; Marcos 9:23;

  1. Organizar Prioridades – tomar tiempo para asegurar que mis prioridades están puestas donde deben estar puestas.

  1. Tener Integridad – tu carácter es realmente quien eres y determinará cuan lejos llegarás en la vida. Se puede mentir a muchos, pero pronto saldrá la verdad, no puedes engañar para siempre. 

  1. Actitud – tu actitud destermina como miras a la vida. Los que piensan que la vida es difícil, duro, malo e imposible, pronto lo creerán.

  1. Arriezgarte – uno que nunca se arriesga no sabrá lo que pudiera haber hecho. 

  1. Coraje – para pararse solo si es necesario (Miqueas 4:5); para guiar el camino si nadie va en aquel camino.

  1. Perseverancia – continuar en tiempos duros y difíciles. Decide que vas a terminar y sigue a pesar de la situación.

  1. Dispuesto a Cambiar

  1. Crecer Constantamente – estar dispuesto a aprender de otros. Poner alrededor tuyo libros y personas que te puedan ayudar a crecer.


Para Servir,
Jeffrey Bush

martes, 23 de octubre de 2012

Auto-Motivación



Personalmente, creo que ser auto-motivado es muy importante para el obrero de Dios. El ser auto-motivado tiene todo que ver con el ministerio!
Es una cosa maravillosa servir a Cristo y dirigir en algún ministerio, pero el tropiezo viene para muchos de nosotros cuando el día de trabajo comienza. En todo trabajo secular hay un jefe que establece tu horario de llegada y salida,  los descansos y lo que tienes que hacer para recibir el pago... pero en el ministerio, uno es su propio jefe. Muchos fallos en el ministerio provienen de la falta de ser auto-motivados. Tienes que hacer llamadas, visitar gente de la iglesia, evangelizar, estudiar, discipular a los nuevos convertidos, etc. o no avanzará el ministerio. El ministerio es una maravilla, pero si te falta ser auto-motivados, el ministerio podría estar en serios problemas.
Todos tenemos margen de mejora y todos necesitamos trabajar más en el área de ser auto-motivados. Al igual que un hombre que empieza un negocio no tendrá éxito si no es auto-motivado, tampoco avanzará el ministerio si el obrero de Dios no es auto-motivado. Todos estamos de acuerdo en que nos gustaría ser "exitoso" (en cualquier forma que apliques la palabra) en el ministerio que Dios nos ha dado, pero hay que estar dispuestos a pagar ese precio y hacer el trabajo. Tenemos que aprender a hacer un horario y trabajar en ese horario. Ayudará mucho escribir una lista de lo que vas a hacer hoy, así como esta semana. Como mi pastor así lo dijo, “sólo hay dos horarios, un calendario del vago y un calendario del que trabaja”. Si vamos a hacer el trabajo, tenemos que tomar la iniciativa y hacerlo. Aquí están algunas sugerencias sobre cómo todos nosotros podemos ser personas auto-motivadas:

1. ¡Levántate!
Suena fácil, pero simplemente establecer una alarma, levántate, y ponte de pie es la solución. Levantarte sería el primer paso. Levántate de la rutina “normal” de tomar todo con calma o simplemente haciendo lo suficiente para decir que trabajamos. Levántate de estar satisfecho pensando que solo se puede realizar poco en un día, una semana o en el ministerio. Es tiempo de levantarte, salir de la cama y empezar y dar el primer paso hacia la dirección correcta. Salomón lo puso muy claro cuando hizo la pregunta en Proverbios 6:9 "¿Cuándo te levantarás de tu sueño?". El primer paso para ser auto-motivados es sencillo: levántate y comienza.

2. Trabajar!
Levantarse es el primer paso, pero una vez que nos levantamos y decidimos que es hora de cambiar, ahora es el momento de poner la mano en el arado... tiempo para trabajar. El hombre en un trabajo secular tiene un momento determinado para llegar y salir. Si el trabajo secular requiere tantas horas o esfuerzo, cuanto mas merece Dios.
Todos nos reímos del agricultor que ora para que Dios le diera una buena cosecha pero no planta y deja su tractor en el granero - es absurdo ... pero lo mismo ocurre con la persona en el ministerio que no trabaja pero igual espera que Dios le prospere. Podemos hablar de una gran fe, y sin duda la necesitamos, pero la fe debe estar respaldada con nuestro trabajo. Pablo sabía que era Dios quien le dio todo lo que tenía y que sólo era por la gracia de Dios, pero también declaró muy audazmente: "he trabajado más que todos ellos" (I Corintios 15:10). Claro que tenemos una gran necesidad de que los siervos de Dios sean personas de oración, pero nuestras oraciones deben ser seguidas de mucho trabajo. Sí, tenemos que decidir levantarnos, ahora es el momento de decidir ir a trabajar – y trabajar largo, duro y constante hasta que el trabajo sea hecho!

3. Arréglalo Ahora!
Las palabras favoritas del perezoso son "pero" y "mañana" – unas buenas excusas para hacerlo más adelante. Si vamos a hacer el trabajo, tenemos que hacerlo ahora! No digas que lo harás mañana. Si no vas a testificar, estudiar y trabajar ahora, tampoco lo harás mañana. Agarra un papel, haz una lista de lo que hay que hacer y decide que lo vas a hacer ahora. Que Dios nos ayude a todos a decidir que tenemos que trabajar ahora. Los mensajes tienen que estar preparados, las almas necesitan ser salvadas, las iglesias tienen que ser empezadas, los salvos necesitan ser discipulados y preparados para el ministerio, ... pero antes de asustarnos con el cuadro grande, todos podemos decidir dar el primer paso y comenzar lo que se debe hacer ahora.

Para Servir,
Jeffrey Bush

martes, 16 de octubre de 2012

Cuando te Sientes Estancado



Es probable que todos hemos sentido en un momento u otro que nuestra vida o ministerio está estancado, que no estamos ni creciendo ni avanzando. Claro que es lindo cuando estamos avanzando y viendo la mano de Dios sobre nuestras vidas y ministerios, pero ¿qué haces cuando te sientes que no estás yendo a ningun lado, estás estancado?
Este breve artículo tiene la intención de ayudarte a ver que aún hay lugar para crecer, avanzar y ver cosas maravillosas en tu vida y ministerio. Dios todavía tiene interes en tu vida y ministerio. A continuación se presentan algunas ideas simples para ayudarle a romper la mediocridad y empezar a avanzar de nuevo.
1.    Leer buenos libros
Las biografías son siempre un estímulo para mí, al ver cómo Dios usó a personas del pasado. Agarra una biografía o cualquier otro libro que te animara a hacer lo que usted necesita saber para hacer el trabajo.

2.   Juntate con otros que están avanzando
Hay una regla simple: juntate con las personas deprimidas y  pronto te convertirán. No te anima estar con personas que creen que todas las cosas son imposibles, que Dios no está trabajando más en esta área, etc - amablemente andate de estos grupos y comenzar a hablar y estar en contacto con personas que estimulen y te ayudará a hacer más para Dios.

3.   Seguir trabajando y estableciendo metas en tu vida
No puedo estar seguro de que tendre éxito, pero puedo trabajar más duro que nadie. Trabaja duro y creer que Dios dará los resultados. No desmayarte antes de tiempo, seguir trabajando y sé que pronto obtendrás una cosecha de todo lo que han sembrado.

4.   Seguir adelante y seguir creciendo 
Estudia la forma de hacerlo mejor con todo lo que Dios te ha dado. Aprende a ser un mejor esposo, padre, trabajador, predicador, etc.  Si dejas de crecer, ya estás muerto o rápidamente a camino a la muerte. Todos tenemos espacio para mejorar, asi que….siga adelante y siga creciendo.


Para Servir,
Jeffrey Bush

martes, 9 de octubre de 2012

Termina lo que Comienza



Un tiempo atrás leí esta estadística y aunque no sé si los números están exactos, pero igual creo que es bastante interesante:
De 100 jóvenes que entregan sus vidas al campo misionero en una Conferencia Misionera, sólo 6 van al instituto bíblico, 4 se reciben y van al campo misionero, y dentro de pocos anos 3 vuelvan a su pais!  Uno solo se queda!
Piensa en eso, sólo unos pocos realmente terminan lo que comienzan. La verdad es que nosotros podemos aplicar esto a cualquier área de la vida ... muy pocas personas terminan lo que comienzan. Cuando estaba en Argentina, había cantidades de personas que entran en la universidad local como abogados (o contadores, médicos, etc) y el segundo año la cifra sería menos de la mitad, tercer año serían menos y los que se graduaron muchas veces eran más que un puñado de los que comenzaron. Probablemente todos nosotros podríamos mencionar ejemplos de cómo la gente deje y no siga adelante, pero lo triste es que esta misma mentalidad está ocurriendo en el ministerio, tanto como lo es en el mundo secular. Tenemos que entrar en este tema tomando el sabio consejo que nos da Dios en I Corintios 10:12 - "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga". Debemos tratar con la ayuda de Dios de luchar para terminar lo que empezamos. Recuerde que servir a Dios casi garantea los ataques del diablo, así que debemos desear poner nuestros corazones y mentes en terminar lo que comenzamos. Les dejo con algunas ideas que pueden ayudarte a seguir adelante.

1. Recuerde quién es El que te llamo y te puso donde estés.
Si estoy sirviendo con mi propia fuerza, probablemente voy a rendir todo, pero si estoy convencido de que Dios me puso donde estoy, puedo correr de nuevo a esa verdad tan a menudo como necesario (que es bastante cuando paso por malos días, críticas, dudas, etc.)

2. Hay una causa
Lo que sea tu objetivo … ver que las personas conoscan a Dios, construir la iglesia, preparar a los trabajadores, o lo que sea para usted personalmente, realmente hay una causa que vale terminar lo que estás haciendo. A veces volver al propósito real de por qué estás haciendo lo que estás haciendo va a ser un estímulo y una razón para seguir adelante.

3. Otros han invertido en ti
Los padres, pastores, amigos, mentores, ... hay un montón de personas que te han ayudado a llegar a donde estes. Todos podemos mencionar nombres y contar historias de cómo no han ayudado y cómo otros han invertido tanto en nuestras vidas. Terminar lo que empiezas trae honra y gratitud a los muchos a quienes Dios ha puesto en tu vida.

4. Realmente hay recompensas
No hay nada que se puede comparar ver a uno servir al Señor que le has ayudado personalmente. Como dijo Pablo en I Tesalonicenses 2:19-20, los que ganó al Señor y vio crecer en él, son la esperanza, la alegría, la corona y la gloria.
Hay una satisfacción cuando logramos algo – cuando la iglesia se inicia, cuando vemos a alguien aceptar a Cristo, cuando vemos a Dios llamar a un hombre para predicar, etc.  Termina el trabajo, amigo, ya que hay recompensas terrenales y celestiales.

  
Para Servir,
Jeffrey Bush