jueves, 13 de septiembre de 2012

El Aumento



Salmo 62:10 – “Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”
                                                                                     
Muchas veces en la vida, Dios nos bendice – espiritualmente, físicamente, con amigos, en la familia, … y si aun materialmente. No creo que ninguno de nosotros negará un aumento de salario en el trabajo ni un regalo económico, más bien lo contamos como un muy buen día cuando Dios nos escoge aumentar lo que tenemos. Aunque cada persona debe tener cuidado de no poner su corazón en el aumento, quiero hablar del punto de vista de un obrero de Dios, uno que está en el servicio del Señor. Hay peligros fuertes cuando Dios nos escoge para  darnos un aumento material, y espero que estos pensamientos simples sirvan para que tengamos cuidado mientras que ministremos para el Señor.

1.    El Aumento nos hace querer Más
Seamos honestos, es  la naturaleza humana el querer mas. El mundo tiene una fuerte comercialización que nos hace pensar que necesitamos tener más de… cualquier cosa. La tecnología avanza y pensamos que necesitamos más nuevamente, mas rápido y mejor, y pronto no estamos contentos con lo que tenemos. Empezamos a querer un nuevo auto, una nueva computadora, un teléfono, etc. Si no tenemos cuidado, el aumento solo nos hará insatisfechos con lo que tenemos y empezamos a querer tener más.

2.   El Aumento nos hace ser Tacaños
Mucha gente con espíritu generoso pronto pierde este espíritu porque el aumento les hace querer recibir y no dar. Debemos recordar que sigue siendo mejor dar que recibir (Hechos 20:35), aun si suena como una idea loca. Ser generoso no tiene tanto que ver con la cantidad sino que tiene que ver con la actitud. Cuando alguien quiere dar o ayudar con algo es maravilloso, pero he visto vez tras vez que cuando uno está al lado del recibidor, pronto empieza a guardar en vez de dar. He recibido personalmente regalos de personas y fui tentado a pensar, “lo merezco, está bueno recibirlo” – pero cuando veo a otro que  necesita y a quien puedo ayudar, guardo bien y no quiero soltar los billetes de mi bolsillo. Acá va un consejo fenómeno del rey terrenal quien fue más sabio: “Hay quienes reparten, y les es añadido más;
Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza” (Proverbios 11:24). No permitas que el aumento te frene de ser generoso, más bien debe ser un incentivo para ser más generoso.

3.   El Aumento viene de ser Normal
Es lindo cuando Dios trae aumento a nuestras vidas, pero si no tenemos cuidado pensaremos que lo merecemos. Al comienzo cuando recibimos el aumento decimos gracias muchas veces, pero después de un tiempo lo esperamos. Vez tras vez Dios nos dice que debemos entrar delante de Él y orar a Él con gratitud (Salmo 10o:4; Filipenses 4:6; Colosenses 4:2). El hijo de Dios debe agradecer a Dios por como Él bendice… y nos hará bien a cada uno de nosotros agradecer a las personas también. Lamentablemente la actitud de gratitud no se encuentra tanto como se debe.

El aumento ha arruinado a mucha buena gente, tanto en las iglesias como líderes en ministerios. Que Dios nos ayude a no permitir que el aumento en nuestras vidas nos haga ser tacaños o faltos de gratitud, que aprendamos a ser humildes y agradecidos por cuan bueno es Dios para con nosotros.

Para Servir,
Jeffrey Bush

martes, 4 de septiembre de 2012

Reaccionando



Esta pequeña palabra retiene mucho poder. En mi propia vida, esta palabra me ha causado tantos problemas como bendiciones... pero más problemas que bendiciones. Cada persona en la vida enfrentará momentos de ataques, críticas, aflicciones, mentiras, etc., y como reaccionamos a las situaciones traerá gozo o dolor. En el ministerio, es esencial que un obrero de Dios aprenda a cómo reaccionar bien, como reaccionar Bíblicamente delante de los ataques, críticas y problemas entre personas o hacia tu propia persona. No soy nadie para dar opiniones sobre ese tema siendo que fracaso tantas veces, pero deseo poder animar a otros obreros de Dios con algunas ideas sobre las mejores maneras de reaccionar frente a las situaciones.

1.    Humildad
Cuando uno ataca, acusa o critica, la reacción humana es atacarle más fuerte, pero ataque + ataque = más problemas. La mejor respuesta es la blanda respuesta (Proverbios 15:1), aceptar lo que el otro dice y llevarlo a Dios en oración. Moisés usó esta forma muchas veces cuando el pueblo de Israel le atacó a su persona o se quejó porque no hubo alimento y cuidado de Dios. Llevándolo a Dios en oración antes de arreglarlo como pensamos es siempre lo mejor. La humildad te hará reflexionar en tu propia vida para ver si eres culpable o simplemente decir, "seguro que Dios me quiere enseñar algo por medio de este problema". 

2.    Hablando a solas con la persona
Normalmente hay algunos que se encargan de las acusaciones, críticas o chismes y es mejor hablar con ellos en privado en vez de hablar de ellos o a ellos en público. Mateo 18:15-17 nos enseña los pasos para tomar cuando hay pecado o problemas en la vida de una persona – y el primer paso es hablarle a la persona a solas. Soy muy culpable de haber escuchado de un problema, acusación, o chisme y llevarlo delante de todos para hablarlo... pero solo causa más problemas y no es la manera Bíblica de corregirlo. Cuando hay algo que tenemos que confrontar, sí debemos llevarlo directamente a Dios en oración, y luego debemos hablarlo directamente con la persona y no con los demás. 

3.    Paciencia
Aun el escribir esta palabra me pone nervioso, pero muchos de mis problemas han sido por causa de mi impaciencia. Cuando hay un problema, soy culpable de reaccionar rápido y no esperar en Dios. Sí hay momentos para responder, para corregir un problema, pero a veces reaccionamos cuando debemos estar ocupados orando y hablarlo en privado con las personas y después esperar que Dios haga algo en mi vida y la vida de las otras personas. Nos haría bien a todos darnos cuenta que no podemos arreglar cada situación. Por mucho tiempo intenté arreglar todo porque pensé que era mi responsabilidad, pero aunque el encargado si es responsable por lo que sucede y como trata a las situaciones, también nos tenemos que dar cuenta que no somos superhéroes... si Dios no ayuda e interviene, no hay esperanza. Cuando Moisés estuvo con el pueblo de Israel delante del mar rojo y los egipcios venían atrás, la gente se puso mal, pero Moisés dijo: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros” (Éxodo 14:13). Muchas veces necesitamos estar firmes en vez de reaccionar según nuestra naturaleza u opinión… y veremos la salvación de Jehová.

4.    Amor
Dios nos puso como líderes para guiar a la gente que Dios nos dio (en la clase, iglesia o ministerio que Dios te dio) y debes darte cuenta que no siempre la gente es madura. Si, puede ser que la gente critica, chismea, pelea, se enoja, ataca, etc., pero como obreros de Dios debemos darnos cuenta que somos nosotros los ejemplos y aunque no es fácil, debemos reaccionar con amor… amándole y alimentándole a pesar que nos dañan. Un poco de amor puede afectar tanto que uno cambia, se arrepienta y vuelve al camino de Dios. Dios nos amó cuando no le amamos… y Sus seguidores deben imitarle aun cuando es difícil. Amar a la gente que Dios puso bajo nuestro cargo es siempre mejor que reaccionar mal y empeorar la situación.


Queridos amigos, que Dios nos ayude a reaccionar bien a las situaciones que enfrentamos en la vida y el ministerio. No creo que llegaremos a una perfección en esta área, pero sí podemos mejorar y ser mas como nuestro Salvador. 



Para Servir,

Jeffrey Bush