jueves, 25 de agosto de 2011

Pirámide Ministerial


 
La “Pirámide Ministerial” es algo que aprendí de mi padre espiritual (Austin Gardner) y creo que lo verás muy intersante y útil. Les presento el mismo dibujo de la pirámide y abajo la explicacion.


                       



Vamos a irviendo la pirámide desde la parte de abajo hasta la parte de arriba:

I.              Privado
El Privado representa el “ser” de una persona, realmente quién es la persona. Si no somos la persona que debemos ser en privado, jamás seremos o haremos lo que debemos en público.

Si una persona quiere servir a Dios y no puede controlar lo privado, nunca servirá a Dios. Recuerda que nuestro Dios quiere que le sirvamos no de boca, sino de corazón – lo mas íntimo de nuestras vidas. A Dios, le interesa que seamos personas íntegras mucho mas de lo que le interesa nuestro talento, dinero, contactos, etc.

Alguién dijo que nunca llegaremos mas lejos en el ministerio público de lo que llegariamos en lo privado.

Me equivoqué tantas veces pidiendole a una persona que ayudara en el ministerio por su talento o conocimiento aunque tenía problemas en su vida privada. Todos tenemos problemas, pero si no podemos controlar nuestros ojos y actitud, si no podemos ser fieles en nuestra relación con Dios y si no hacemos lo que debemos en privado, es practicamente imposible que avanzemos en el ministerio. Dios quiere que cambiemos de adentro para afuera – no al reves. El fruto del Espíritu Santo habla de características relacionadas con tu vida privada. Salmo 15 es un capítulo que habla del carácter de una persona, quienes debemos ser en lo privado.


II.            Personal
Lo personal sería nuestras funciones personales, por ejemplo: marido/esposa, hijo/hija, papá/mamá, etc. Aunque me conocen en público como pastor y amigo, mi esposa y mis hijas me conocen de verdad. Todos hemos escuchado las tristes historias de pastores, misioneros y obreros Cristianos que dejaron el ministerio por problemas personales en casa. Enseñaban bien y eran dinámicos, etc, pero sus problemas personales (con su cónyuge, hijos, etc) no le dejaron avanzar.

Me duele que muchas veces hermanos talentosos y llenos de pasión y corazón para la obra no pueden ministrar con todo porque tiene problemas con su cónyuge, hijos, etc. Queridos hermanos, les ruego que todos pensemos y nos aseguremos de andar bien en lo personal para poder también cumplir en lo ministerial – la falta de cumplir en lo personal resultará graves problemas en lo ministerial.


III.          Público
Recordemos que nunca podremos cumplir en lo público si no estamos cumpliendo en lo privado y lo personal. El público es quien soy yo en mi vida pública: pastor, profesor, encargado, etc. Cada rol que Dios nos dio tiene que ser cumplido. Soy un pastor para servir, soy un profesor para servir, soy encargado de ministerios para servir – es mi vida pública. Como enseña nuestro Señor Jesucristo, “el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” (Mateo 20:26-27). Nuestras vidas públicas como obreros de Dios deben ser del servir – estamos puestos para servir. Que Dios nos ayude a servir mas como ejemplos que reflejan a nuestro Señor.


IV.          Prioridad
Algunos  discutieron conmigo sobre lo que debe ser la prioridad. Mi intención no es discutir sino compartir lo que creo y en lo que fui enseñado. Nuestro Señor Jesucristo enseñó y preparó a otros obreros para continuar la obra de Dios. Cristo mismo dijo que la mies es mucha y los obreros son pocos. Dios ha bendecido nuestras iglesias con buenos obreros, pero ¿qué de las generaciones que seguirán? Me quebranta y trae mucha lastima ver iglesias y ministerios que una vez fueron llenos de pasión y emoción, pero el encargado falleció y se fue y los nuevos “líderes” no pusieron el mismo amor – la razón es porque no tenían que sacrificar por los edificios, personas, posesiones, etc. Cuantas clases de Escuela Dominical, rutas, iglesias y distintos ministerios en un momento anduvieron bien pero ahora no. Antes que apuntemos con los dedos y busquemos falta en otros, debemos asegurarnos que nosotros estamos enseñando y preparando a los que nos seguirán. Papás que no enseñan a sus hijos y líderes en la iglesia que no enseñan a las ovejas, en un momento tendrán vergüenza porque los que les siguen no sabrán cómo hacer.

Imagínate conmigo un momento: si cada director de musica enseñaría a otro a dirigir la musica, si cada pianista enseñaría a otro a tocar, si cada profesor de Escuela Dominical enseñaría a otro, si cada persona en el coro y cada persona que asiste o sirve o ayuda en la iglesia enseñaría a otro a hacer lo mismo, nuestras iglesias tendrán tanta capacidad y fuerza para conquistar ciudades, provincias y paises. Cristo quiere que hagamos discípulos, y esto requiere que cada uno pase a otro lo que ha aprendido. La prioridad ministerial debe ser el de enseñar y preparar a otros para poder hacer mas de lo que un solo indivíduo puede hacer – ¡y para que nuestro Señor lleve mas gloria!



Para Servir,

Jeffrey Bush


viernes, 19 de agosto de 2011

Nueva Sangre



Bueno, sé que el título suena medio raro, pero en unos segundos el título tendrá mucho sentido. Muchas veces como personas, obreros e iglesias llegamos a sentirnos estancados en la vida/ministerio. En varios momentos me sentí como si estuviera  en una sanja y sin poder salir. Me frustro porque quiero que la iglesia crezca pero hay momentos en los que parece que tenemos mas problemas internos que cualqueir otra cosa. ¿Qué es lo que nos puede sacar de esta “sanja” y darnos vida de nuevo? Seguro que puedes pensar en varias cosas que pueden ayudar, pero nuestra experiencia como iglesia ha sido buscar “nueva sangre”. No estoy hablando de matar a una persona, estoy hablando de nuevas personas en la iglesia, nuevos convertidos.

No puedo decir que lo entiendo totalmente, pero parece que cada vez que nuestra iglesia se esfuerza evangelísticamente para buscar almas, traer mas personas a la iglesia, algo empieza a cambiar. En vez de tanta chismería entre los miembros, hay un nuevo gozo, hay un aire diferente en la iglesia. Como una familia cuando hay un nuevo hijo – todo cambia! La rutina es diferente, hay gozo mirando en como crece el nuevito, todos cumplen su parte en ser el hermano mayor… es el nuevo tópico de conversación: la nueva persona que está entre la familia. Todos queremos que nuestra iglesia, nuestra familia en Dios, crezca, sea saludable y esté produciendo fruto. Abajo anoto unas pautas necesarias para que podamos tener “nueva sangre” en la iglesia:


  1. Los Líderes tienen que Dirigirlo
Todos los profesores, maestros, pastores y líderes en la iglesia tienen que empezar a invitar, testificar y hablar de buscar nuevos. Mientras que nos quedamos “entre familia”, tendremos tiempo para quejarnos, hablar mal el uno del otro, etc, pero cuando hay nueva sangre, todo cambia. Si los obreros que Dios puso en la iglesia empiezan a ocuparse en buscar nuevos, será contagioso. Como la iglesia de Jerusalén, cada uno procuraba hablar de Cristo y la obra de Dios avanzaba.


  1. Tener Material Dispuesto
Si vamos a animar a los hermanos a repartir folletos, testificar e invitar a nuevos, tenemos que poner las herramientas en sus manos. Ni un creyente debe encontrarse en la situación de no tener folletos en su bolsillo, auto, cartera o mochila. Si tenemos a la disposición folletos (que sean presentables), no habrá  excusa por no tener folletos.


  1. Poner Metas Grandes
Si tener nueva gente en la iglesia es de mucho ánimo y bendición a la iglesia, entonces necesitamos trabajar en buscar tenerlo. Poner metas al nivel de la iglesia y aun en lo personal puede ayudar mucho. Cada persona puede repartir 5 folletos por semana, cada persona puede trabajar en traer una persona por un día especial y toda la iglesia puede orar para que Dios la use para alcanzar a mas personas. Aunque siempre debemos animar, invitar y traer nuevas personas, es muy bueno tener ciertos días especiales, eventos grandes o meses dedicados solo a buscar mas almas. No tiene que asustarnos poner una meta de repartir diez mil folletos en un mes, al contrario una meta grande puede causar gozo y ánimo entre los hermanos.


  1. Reconocer a los que Ganan Almas y Buscan Traer Gente
Entiendo que cada persona es importante en el cuerpo de Cristo y por nada estoy hablando de agradecer a unos y no agradecer a otros.  Dar gracias a Dios por los que pueden cantar, enseñar, etc, pero si deseamos tener “nueva sangre” en la iglesia, ayudaría reconocer a los que están ganando almas y trayendo personas.


Muchos hablan de “renovar” la iglesia y tal vez la idea no es mala, sino los métodos que usan para hacerlo. Es mi fuerte creencia que no necesitamos cambiar la musica, cortar la prédica y ser mas relajados para poner vida en la iglesia – si hacemos nuestra responsabilidad de ser una iglesia Neotestamentaria buscando llenar nuestras ciudades y barrios con el Evangelio… habrá un ánimo tremendo en la iglesia. Nuevas almas ganadas para el Señor pondrá emoción, gozo y propósito una vez mas en nuestras iglesias. Que Dios nos ayude a buscar mas nuevos.



Para Servir,

Jeffrey Bush

sábado, 13 de agosto de 2011

Gratitud



Hace poco tiempo, mi familia y yo tuvimos la inesperada y no deseada experiencia de ser asaltados. Entraron dos chicos con pistolas y nos hicieron estar quietos en el piso mientras que se llevaron nuestro dinero, computadoras, joyas y todo lo de valor. Sin duda Dios nos protegió en ese momento no deseado, y a pesar de perder muchas cosas materiales, aprendimos  grandes lecciones. Esas lecciones son las que quisiera compartir ahora con mis amigos y colaboradores en la Obra del Señor.


I.               Dar Gracias por la Familia de Dios
Por medio de todo el capítulo de Romanos 16 dice “Saludad” – Vs. 3, 5 (2veces), 6, 7, 8, 9, 10 (2veces), 11 (2veces), 12 (2veces), 13, 14, 15 y 16 – y tambien dice “Os Saludan” – vs. 16, 21, 22 y 23. Me parece interesante que Pablo amó tanto a estos Cristianos que mandó tantos saludos – estuvo agradecido a Dios por la familia, la familia en Dios.

Después que tuvimos nuestra mala experienca del robo, me impresionaron tremendamente  los mensajes de texto, llamadas y mensajes de hermanos apoyandonos en oración. Soy rápido para quejarme y discutir de cosas pequeñas en la vida, pero en ese momento, me impactó como la Familia en Dios estuvo amandonos, orando y apoyandonos. Amigos, mi ruego es que te des cuenta juntamente conmigo de la importancia y bendición que tenemos de tener una familia tan grande – hombres y mujeres con el mismo Padre (celestial) y misma sangre (de Jesucristo) – ya somos una familia en Dios y necesitamos el uno del otro.

La Biblia está llena de mandatos “uno al otro” – por ejemplo, amaros los unos a los otros, servíos los unos a los otros, edificaos los unos a los otros, ayudaos los unos a los otros, animaos los unos a los otros, etc. Lamentablamente muchas veces peleamos, discutimos y chismeamos el uno del otro mas que cualquier otra cosa – pero nos haría bien a todos simplemente pararnos y agradecer a Dios por la familia que tenemos en Dios – y empezar a orar el uno por el otro, amarnos el uno  al otro y agradecer a Dios el uno por el otro.


II.              Dar Gracias por Su Gracia – II Corintios 12:9-10
La gracia de Dios es ese favor inmerecido que nos da – gracia para ser salvo y gracia para vivir. Aunque unas palabras en papel no pueden expresar todo, permiteme  intentar expresar un poco de la gracia de Dios que nos sobrevino en medio de nuestra tribulación. Estaban los 2 ladrones apuntandonos con pistolas, hablando fuerte y todos estabamos sentados en el piso pensando, “que nos van a hacer ahora y cuando nos dejarán en paz”. Durante todo ese tiempo, nuestra hija de 15 meses no lloró ni una vez (un milagro en sí), mi esposa y yo ambos pudimos hablar con los 2 chicos y preguntarles si creyeron en Dios y hablarles de Dios y tuvimos una tranquilidad sobre todo. Mirando atrás y hablando con mi esposa, pensamos “que haríamos si …” y aun nos ponemos miedosos pensandolo – pero en el momento feo, nuestro Dios nos dio una tranquilidad inexplicable… Su gracia era suficiente.

En la misma manera que Dios le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”, el mismo Dios ayuda y da esa gracia a Sus hijos hoy en día. ¿Cómo puede una persona estar con enfermedad y seguir adelante como muchos lo hacen? ¿Cómo puede uno no tener dinero y estar tranquilo? ¿Cómo puede una persona estar en una tormenta y tener paz? Podemos hacer un millón de preguntas, pero para un hijo de Dios la respuesta es una: Su Gracia. Cada hijo de Dios debe parar y dar gracias a Dios por la gracia que Él nos da.


III.            Dar Gracias por mi Propia Familia
En el robo, se llevaron todo – dinero, anilllos, joyas, computadoras, etc, pero me di cuenta que las posesiones materiales pueden ser cambiadas, pero mi familia no puede ser reemplazada. Lo mas valorsio que tengo es mi preciosa esposa e hijas y por la gracia de Dios seguimos todos juntos.

Muchos diríamos que entendemos esta verdad (que nuestra familia es importante), pero les pido que no permitan que  pase la vida sin hacer memorias con la familia que Dios te dio. Como pastor he estado con personas en funerales que lloraron y literalmente gritaron cuando su ser querido estuvo enterrado. Cada persona quería un momento mas para abrazar, besar y estar con la persona… pero ya era tarde.


Mi ruego a todos es que se den cuenta de la lección que Dios me mostró: Ama a tu familia, dales muchos abrazos y besos, llevales a comer, toma vacaciones, vayan al parque juntos y haz memorias…da gracias a Dios por tu familia!





Para Servir,

Jeffrey Bush