martes, 26 de abril de 2011

Las Prioridades en la Vida del Obrero de Dios



Hay tantas cosas para hacer en la vida de un obrero de Dios, pero ¿qué hacemos primero o a que damos prioridad? En mi vida personal, muchas veces me frustro porque pareciera que ando bien en un área pero estoy fallando en otra área. Por ejemplo, quiero visitar a la gente y también quiero predicar sermones que impacten y ayuden, pero cuando me dedico a la visitación me encuentro con que no tengo tiempo para preparar buenas prédicas. En cada área (familia, ministerio, etc.) podemos ver que es muy importante discernir y poner las prioridades en su lugar.

En esta lección espero poder ayudar a los lectores a pensar en su propia lista de prioridades y salvarse de las frustraciones causadas por no poner en orden sus prioridades.  Quizá lo que digo es tan básico que alguno opine que no vale la  pena usar su tiempo para leerlo, pero muchas veces son las cosas que sabemos pero no hacemos las que traen más problemas. Abajo verás una lista de prioridades que cada hijo de Dios debe tener… especialmente el obrero de Dios.


I.               Tu Prioridad con Dios

Parece muy básico pero a veces estamos tan ocupados en la obra que nos olvidamos del Señor de la obra. Si estamos tan ocupados que no tenemos tiempo para leer la Biblia y orar, nuestras prioridades están mal. No podemos aconsejar a otros si nosotros mismos no estamos recibiendo el consejo de la Palabra. Dios es nuestra fuente de sabiduría, fuerza y ánimo, ¿cómo podemos seguir si no pasamos tiempo con Él?

Abraham era conocido como el “amigo de Dios” (Santiago 2:23), Enoc caminó con Dios (Génesis 5:22) y Moisés habló con Dios “cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11).  Ninguno de estos hombres eran exitosos por su talento sino porque pusieron a Dios como la primera prioridad en sus vidas.

Como obrero de Dios, es importante que pase tiempo con Dios – hablándole a El (por medio de la oración) y dejándole hablarme a mí (por medio de Su Palabra). Si no me comunico con Dios, no pasará mucho tiempo hasta que termine cayendo. Con El todo lo puedo hacer (Filipenses 4:13), pero sin El, nada puedo hacer (Juan 15:5).

Si el obrero de Dios no tiene como prioridad primordial pasar tiempo con Dios, pronto se estancará en su vida espiritual. El diablo quiere atacar y destruir al cristiano, pero el cristiano que camina con Dios tendrá la fuerza para resistir el diablo. Santiago 4:7 nos enseña que recién cuando nos sometemos a Dios podemos resistir al diablo… y el diablo huirá de nosotros. El diablo no tiene miedo del obrero, pero si tiene miedo del Dios del obrero. El obrero sabio es el obrero que pone a Dios como prioridad en su vida, comunicándose diariamente por medio de la oración y lectura bíblica.


II.             Tu Prioridad con tu Familia

En vez de generalizarlo diciendo “familia”, lo vamos a dividir en dos partes:

1.     Tu Cónyuge
A las personas que tienen hijos no les gusta escuchar que sus hijos un día crecerán y les dejarán, pero es la franca verdad. Quienes nos hemos casados hemos dejado a nuestros padres para unirnos a nuestro cónyuge (y es lo que Dios nos manda – Génesis 2:24) y es obvio que nuestros hijos crecerán y un día harán lo mismo. Aun cuando es obvio y lo sabemos, es importante mencionarlo porque el día que los hijos salgan de la casa habrá, nuevamente, solo dos personas en la casa – el marido y su esposa.

El padre que pone a sus hijos antes de o como mas importante que su cónyuge, no sabrá que hacer el día que no tiene mas su hijito/a. Por tal motivo, el matrimonio debe aprender ahora mismo a disfrutar de su matrimonio en el presente para poder seguir disfrutándolo en el futuro.

Lamentablemente hay pruebas de que la mayoría de obreros que dejan el ministerio es por algún problema matrimonial. Tu cónyuge puede ser tu mejor compañero/a de trabajo en el ministerio o puede ser tu obstáculo más grande en el ministerio. Sería muy sabio aprender a amarnos, disfrutarnos y trabajar juntos en el matrimonio para servir mejor en el ministerio.

Cada joven sabe que hay ciertas cosas necesarias que tiene que hacer para conquistar a su novio/a – quizá sería escribir cartas, mandar mensajes de texto, comprar flores, comprar chocolates, salir a pasear, hacer un picnic, etc. Cuando nos casamos, nos olvidamos de las acciones que hicimos para conquistar a la persona a quien amamos, pero olvidándonos, estos detalles pronto destruirán al matrimonio… y cuando el matrimonio está destruido, el talento, dinero o conocimiento del ministerio no es tan importante.

El obrero que busca tener un tiempo para caminar con su cónyuge o escaparse para viajar y pasear durante el día con su cónyuge es muy sabio – no es una pérdida de tiempo sino una gran inversión. Cuando el matrimonio es feliz, todo lo demás parece bien; pero cuando el matrimonio anda mal, parece que todo lo demás está mal también.

Se escribe la palabra “Amor” así: “T – I – E – M – P – O”. Algunos tienen la idea equivocada diciendo “no tengo un día entero para pasar con mi cónyuge entones nunca estaremos felices”, pero no es la cantidad de tiempo tan importante como lo es la calidad del tiempo. Si dejaras los celulares, computadora, televisión, diario u otras cosas de lado y pasaras una hora mirando en los ojos de tu cónyuge, tendrá mas valor ese tiempo que pasar un día entero juntos pero cada uno haciendo lo suyo. Las actividades pueden variar y no necesariamente tendrías que gastar mucho dinero, pero pasar tiempo de calidad con el cónyuge debe ser mucho mas importante que el ministerio – ¡debe ser una prioridad para el obrero de Dios!

2.     Los Hijos
Los hijos son un regalo y bendición de Dios (Salmo 127:3). Lamentablemente el pensamiento de algunos es que los hijos fueron un accidente, o son una carga o una responsabilidad no querida (y permítanme decir que los hijos detectan esta actitud y se sienten inútiles y no amados por sus padres).

I Timoteo 3:4 enseña que el hombre de Dios debe gobernar bien su casa y tener sus hijos en sujeción. Todos nos damos cuenta que no se puede forzar a una persona a hacer algo o pronto se rebelará, pero cuando un padre pasa tiempo con su hijo, el amor hará que el hijo obedezca y agrade a su padre.

Debemos confrontar la crianza de los hijos con mucho cuidado (no hablando con jactancia o como autoridad), especialmente si no terminamos de criar a nuestros hijos. Es triste ver que muchos hijos cristianos terminan en rebeldía y no quieren servir a Dios como sus padres. Aunque los hijos, como cada persona, toman sus propias decisiones en la vida, la mayor responsabilidad cae sobre los papás. Padres, nos debemos dar cuenta que nuestro tiempo con nuestros hijos es limitado – aprovéchalo y ámalos ahora. No podemos ignorarlos ahora y enojarnos mas adelante cuando crecen y dicen que no tienen tiempo para nosotros.

Es mi opinión que cada padre (cristiano o no; en ministerio o no) debe tomar una vacaciones cada año con toda su familia. Si hay dinero para ir a la costa o a otra ciudad, hazlo, pero si no hay fondos para hacerlo, dedicar el tiempo para salir y pasear, comer helado, jugar, ir al parque o lo que sea … pero ¡pasa tiempo con tus hijos!

He pensado en el pasado, “pero que van a pensar de mi si llevo a mi familia al zoológico o si tomo vacaciones con mi familia”, pero este pensamiento está muy equivocado. Mis hijos necesitan de mi tiempo y amor y si no puedo mostrarles el amor a mis propios hijos, ¿cómo espero mostrar ese amor a personas en la iglesia?

No debemos mirar a nuestros hijos como un obstáculo del ministerio, sino como una tremenda ayuda en el ministerio – para repartir folletos, invitar gente, orar por otros, aprender a tocar instrumentos musicales, etc. Los hijos deben ser como “saetas en mano del valiente” (Salmo 27:4) – tan útiles que el valiente no iría a la guerra sin tenerlas con él. Los hijos deben ser una prioridad en la vida del obrero de Dios.


III.           Tu Prioridad en el Ministerio

Podemos decir que la obra de Dios es personas. Para el obrero de Dios, hay que visitar, animar, ayudar, testificar, preparar mensajes, etc. Aunque podemos hablar de muchos detalles, quizá el detalle más importante es preparar más obreros. Cristo mismo dijo que la mies es mucha mas los obreros son pocos (Mateo 9:37). Muchos cumplen solo una parte de la Gran Comisión, yendo y predicando o testificando a la gente, pero el pasaje continúa mandándonos a que también tenemos que bautizarles y enseñarles lo que Cristo nos mandó (Mateo 28:19-20).

La preparación de los futuros obreros depende mucho en los obreros presentes – de orar, buscar y enseñar a otros como Pablo hizo con Timoteo, Elías con Eliseo, Moisés con Josué y como nuestro Señor Jesucristo hizo con sus apóstoles.

Hay una gran necesidad de más iglesias, más pastores, más profesores de Escuela Dominical y más ganadores de almas, pero la responsabilidad cae sobre nuestros hombros de enseñar y equipar a más obreros para hacer la obra. Somos muy rápidos para decir que faltan obreros, pero si no enseñamos y equipamos a otros nunca habrá más obreros. Cada individuo en la iglesia es un posible obrero para el Señor, pero tienen que estar animados y preparados.

Los libros que me animaron mucho en la prioridad del ministerio (preparando a otros obreros) son: El Plan Supremo de Evangelización por Robert E. Coleman y Nacido para Multiplicarse por Dawson Trotman.

Adjunto una lista personal que podría ser útil para recordar la posición y prioridades personales para buscar cumplir cada semana:


1.      o Mi Caminar Personal con Dios
A.    Lectura de la Biblia
B.    Oración

2.     o Marido
A.    Cita con Mindy
B.    Algo para animar y/o ayudar a Mindy

3.     o Papá
A.    Jugar con las chicas

4.     o Crecimiento Personal
A.    Leyendo un libro
B.    Hablando con otros para ayudarme crecer y animarme

5.     o Animador (Bernabé)
A.    Escribir una nota, mensaje, e-mail, visita o llamada a otra persona
B.    Ser Amigo y Pastor – cuidar y alimentar las ovejas

6.     o Edificador – ayudar a madurar a otros
A.    Tener reuniones, dar lecciones, cartas, pasar tiempo con, etc.
B.    Pasar tiempo con los que están creciendo y sirviendo en el ministerio

7.     o Evangelismo – compartir el Evangelio









Para Servir,
Jeffrey Bush

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