martes, 26 de abril de 2011

¿Pastor o Policía?



Quizá te suene raro el título o directamente no le encuentres sentido, pero al final de este artículo creo que le encontrarás sentido. La idea “¿Pastor o Policía?” viene del fracaso en mi propia vida y espero que la verdad escrita en este artículo pueda ser de ayuda para mis hermanos colaboradores en el ministerio. 


Cuando empezamos nuestra primera iglesia, pensé que tenía que ayuda a la gente a que viva para Dios … llegué al punto de pensar que era mi responsabilidad saber cada detalle de la vida de la gente. A mi vergüenza, me metí demasiado en la vida privada de muchas personas pensando que tenía que ayudarles a vivir para Dios en su vida privada. Aunque cuando es Bíblico que una persona viva para Dios tanto en el aspecto privado como el público, también entiendo (ahora) que la decisión está entre Dios y la persona.  Por mas que predique o enseñe la Biblia, si una persona no quiere hacer lo correcto … no lo va a hacer.

Recuerdo una situación en que estaba hablando con dos personas de la iglesia y en medio de mi consejo, una de las personas me dijo “no te metas en nuestras vidas”. No me acuerdo cada palabra de la conversación, pero cuando me dijo esto, sentí que un camión me cayó encima. Quería ayudar, quería lo mejor para sus vidas, quería que vivan santos para Dios,… pero esos eran mis deseos y no sus deseos. Fue así que a causa de esta y otras situaciones similares encontré una gran verdad. Yo, como pastor y obrero de Dios, tenía y tengo la responsabilidad de amarles y guiarles, pero no de manejar sus vidas. Soy pastor, no policía.

Iº Pedro 5:2 y 3 nos enseña a apacentar la grey de Dios, cuidando de ella, pero nos dice cómo hacerlo: “no por fuerza, sino voluntariamente… sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” En pocas palabras, creo que es mi responsabilidad cuidar, guiar, amar, enseñar y predicarles, pero no forzándoles, sino mostrándoles mediante mi ejemplo. Por supuesto, creo, que vendrá el momento de corregir o reprender, pero siempre debe ser con amor. El hecho es que puedo enseñar a la gente, pero no puedo vivir sus vidas.

Me duele ver que muchos seguirán en sus pecados o caminos equivocados, pero como obrero de Dios es mi responsabilidad avisar y advertirles, no forzarles a que cambien. Para muchos, suena normal, pero esta verdad me costó y me cuesta mucho. Siendo que muchos no leen la Biblia diariamente o no buscan caminar con Dios, no saben que su desobediencia a los mandatos de Dios les traerá graves consecuencias, pero como pastor tengo que avisarles, no buscar vivir sus vidas. No soy un policía espiritual, soy un siervo de Dios avisándoles que si no arreglan sus vidas, sufrirán las consecuencias mas adelante.

El entender la verdad de ser pastor y no policía, me ayudó en muchas maneras en mi propia vida:

1.     Vivir con Dios es una Decisión Individual – cada uno se parará delante de Dios y dará a Dios cuenta de sí – Romanos 14:12
A.    Si uno cambia por mi persona, su decisión no será firme. Es mejor que yo predique y que Dios cambie sus vidas.

2.     Debo ser de Ejemplo
A.    Iº Pedro 5:2 dice, “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”. Mas que un aviso a la gente de la iglesia, creo que el aviso cae mas al obrero de Dios: “no les mandes, mas bien muéstrales por el ejemplo en tu vida”.
B.    Hebreos 13:7 habla de que la gente imite la fe del pastor porque vieron el resultado de su conducta.  Si no puedo ser de ejemplo en mi vida, matrimonio y familia, no tengo derecho de predicarlo… y mucho menos intentar ser policía y decirles que cambien sus propias vidas. La gente quiere ver las acciones, no las palabras.

Que Dios nos ayude a ser Obreros de Dios que amen a El y a Su pueblo como corresponde. Y en vez de querer manejar sus vidas, seamos ejemplos de servicio a Dios, de tal manera que ellos quieran seguir nuestro ejemplo.
  

Para Servir,
Jeffrey Bush

El Obrero y el Ministerio Radial



Vivimos en un tiempo de muchos avances tecnológicos y como obreros de Dios tenemos que ser “prudentes como serpientes” (Mateo 10:16) y aprovechar lo mas posible la tecnología. Aunque quisiera compartir más sobre la idea de la radio, al mismo tiempo quiero decir que se puede usar la tecnología sabiamente sin tener que gastar mucho dinero. Hay lugares en Internet gratis donde se pueden grabar los mensajes predicados, donde se puede publicar tu iglesia gratis, donde se puede tener un blog para el crecimiento de otros, etc. Cada obrero de Dios puede usar la tecnología sabiamente para el bien del ministerio que Dios te dio.

Sobre todo quiero compartir unas ideas, ventajas y bendiciones recibidas por medio del ministerio radial. Si buscas en tu zona, seguro que encontrarás oportunidades para estar en la radio – ya sea 10 minutos por día, una hora por semana, media hora cada tarde o lo que sea.  Por supuesto que costará algo, pero el costo mayor es el trabajo que requiere para preparar las lecciones o estudios para la radio. 

El resto de este artículo te hablará de las ventajas de tener un ministerio radial:

1. Aún cuando se pueda repartir cientos de folletos, la radio te permitirá entrar en miles de casas de personas que probablemente nunca leerán un folleto.

2. Aún cuando tu iglesia quizá no llegue a mil personas en asistencia, con la radio puedes invitar gente a la iglesia de una manera más grande que con un volante, cartel o invitación.

3. Usando la radio, el Evangelio puede ser escuchado por gente que no podría llegar a la iglesia en micro, tren, etc. Si la ciudad en que trabajas es grande, probablemente haya gente que tendría que tomar dos micros para llegar a tu iglesia, pero con la radio estás predicando en la sala de su casa.

4. Los Cristianos que están enfermos, discapacitados o tienen problemas físicos que no les permiten llegar a la iglesia, con tu programa en la radio, pueden escuchar para seguir creciendo y aprendiendo mas en su vida espiritual.

5. Personas que están alejadas del Señor pueden escuchar la Palabra de Dios vía radio y esto les puede hacer volver al camino.

6. Personas que estén buscando una iglesia con sana doctrina pueden escuchar la radio y empezar a congregarse.

7. Por medio de la radio, la iglesia busca evangelizar su ciudad y cumple así lo que es su razón de existencia – la Gran Comisión!

8. Por medio de la radio, el obrero de Dios puede darse cuenta que Dios puede hacer cosas mas grandes que las que se puedan imaginar!




Para Servir,
Jeffrey Bush

Todos Son Voluntarios



Para un obrero de Dios, una de sus preocupaciones son “¿quién me va a ayudar? Todos queremos ayuda en el ministerio donde estamos sirviendo y anhelamos el día en que podamos tener una secretaria, asistentes y otros ayudándonos para hacer mas ministerio.

Antes yo diferenciaba o categorizaba a la gente involucrada en el ministerio como voluntarios o personal/empleados (gente pagada para hacer el trabajo). Mi pensamiento era que la gente pagada (como secretaria, asistente, etc.) si o si tenía que hacer el trabajo y los “voluntarios” ayudaban si querían y no ayudaban si no querían. Pero estoy convencido ahora que todos son voluntarios – los que reciben sueldo o no.  Quiero presentarte algunas ideas y hacerte pensar… y creo que al final estarás de acuerdo conmigo que todos son voluntarios.

Todos trabajamos porque queremos, porque nos gusta.

Gracias a Dios que las iglesias pueden crecer para estar en condiciones, para tener personas trabajando con sueldo, pero la franca verdad es que si esperamos hasta el momento en que haya gente trabajando con sueldo, quizá pase mucho tiempo. Pero para serte honesto, aun la gente que recibe sueldo para hacer algo de igual manera está trabajando porque quiere, no porque se le pagado para hacerlo.

Podemos decir que la gente que trabaja en cualquier ministerio de la iglesia (pagado o no pagado), es porque quiere hacerlo… son todos voluntarios. Si nos damos cuenta de esto, nos ayudará en el trato con la gente. Por supuesto que ponemos y debemos poner requisitos (recordando que la obra mas importante en el mundo es la obra del Señor), pero al mismo tiempo es importante recordar que todos los que ayudan son voluntarios – trabajan o ayudan porque quieren. Ya sea la persona que limpia una silla, pone los cancioneros, barre el piso, etc., es importante recordar que lo hace porque le gusta hacerlo. Cuando realmente entiendo esto, me va a ayudar saber que tengo que animar a la persona en vez de mandar a la persona. Nadie hace todo como el otro quiere o espera, pero antes de enojarnos es importante que recordemos que es un voluntario.

Ponte en los zapatos de un voluntario. Estás haciendo algo porque amas a Dios y viene otra persona y te dice, “no lo hagas así” o “donde estabas tal día”, etc… no responderías en tu mente diciendo, “yo hago lo que hago porque quiero y si no te gusta buscate a alguien mas”.

Aun la persona que recibe sueldo de la iglesia igual es un voluntario porque lo que él/ella hace es porque lo quiere hacer, no porque se le pague para hacerlo.

Si tratamos a todos como voluntarios, quizá habría mas ganas o mas personas trabajando. Nuestro gran problema siempre es, “no hay obreros”. Aunque sí es un problema, podría ser menos problema si aprenderíamos a tratar a todos con aprecio y agradecimiento en vez de mandarles a que hagan mejor en su área. Nadie en el trabajo quiere un patrón que sea mandón o ingrato… y tampoco nadie quiere en la iglesia a alguien que mande o que no aprecie su trabajo.

Que Dios nos ayude a recodar como obreros que debemos animar mucho mas y no mandar tanto. Quizá habría más obreros o durarían más tiempo si les tratamos como voluntarios y les amamos y agradecemos.


  

Para Servir,
Jeffrey Bush

Las Prioridades en la Vida del Obrero de Dios



Hay tantas cosas para hacer en la vida de un obrero de Dios, pero ¿qué hacemos primero o a que damos prioridad? En mi vida personal, muchas veces me frustro porque pareciera que ando bien en un área pero estoy fallando en otra área. Por ejemplo, quiero visitar a la gente y también quiero predicar sermones que impacten y ayuden, pero cuando me dedico a la visitación me encuentro con que no tengo tiempo para preparar buenas prédicas. En cada área (familia, ministerio, etc.) podemos ver que es muy importante discernir y poner las prioridades en su lugar.

En esta lección espero poder ayudar a los lectores a pensar en su propia lista de prioridades y salvarse de las frustraciones causadas por no poner en orden sus prioridades.  Quizá lo que digo es tan básico que alguno opine que no vale la  pena usar su tiempo para leerlo, pero muchas veces son las cosas que sabemos pero no hacemos las que traen más problemas. Abajo verás una lista de prioridades que cada hijo de Dios debe tener… especialmente el obrero de Dios.


I.               Tu Prioridad con Dios

Parece muy básico pero a veces estamos tan ocupados en la obra que nos olvidamos del Señor de la obra. Si estamos tan ocupados que no tenemos tiempo para leer la Biblia y orar, nuestras prioridades están mal. No podemos aconsejar a otros si nosotros mismos no estamos recibiendo el consejo de la Palabra. Dios es nuestra fuente de sabiduría, fuerza y ánimo, ¿cómo podemos seguir si no pasamos tiempo con Él?

Abraham era conocido como el “amigo de Dios” (Santiago 2:23), Enoc caminó con Dios (Génesis 5:22) y Moisés habló con Dios “cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11).  Ninguno de estos hombres eran exitosos por su talento sino porque pusieron a Dios como la primera prioridad en sus vidas.

Como obrero de Dios, es importante que pase tiempo con Dios – hablándole a El (por medio de la oración) y dejándole hablarme a mí (por medio de Su Palabra). Si no me comunico con Dios, no pasará mucho tiempo hasta que termine cayendo. Con El todo lo puedo hacer (Filipenses 4:13), pero sin El, nada puedo hacer (Juan 15:5).

Si el obrero de Dios no tiene como prioridad primordial pasar tiempo con Dios, pronto se estancará en su vida espiritual. El diablo quiere atacar y destruir al cristiano, pero el cristiano que camina con Dios tendrá la fuerza para resistir el diablo. Santiago 4:7 nos enseña que recién cuando nos sometemos a Dios podemos resistir al diablo… y el diablo huirá de nosotros. El diablo no tiene miedo del obrero, pero si tiene miedo del Dios del obrero. El obrero sabio es el obrero que pone a Dios como prioridad en su vida, comunicándose diariamente por medio de la oración y lectura bíblica.


II.             Tu Prioridad con tu Familia

En vez de generalizarlo diciendo “familia”, lo vamos a dividir en dos partes:

1.     Tu Cónyuge
A las personas que tienen hijos no les gusta escuchar que sus hijos un día crecerán y les dejarán, pero es la franca verdad. Quienes nos hemos casados hemos dejado a nuestros padres para unirnos a nuestro cónyuge (y es lo que Dios nos manda – Génesis 2:24) y es obvio que nuestros hijos crecerán y un día harán lo mismo. Aun cuando es obvio y lo sabemos, es importante mencionarlo porque el día que los hijos salgan de la casa habrá, nuevamente, solo dos personas en la casa – el marido y su esposa.

El padre que pone a sus hijos antes de o como mas importante que su cónyuge, no sabrá que hacer el día que no tiene mas su hijito/a. Por tal motivo, el matrimonio debe aprender ahora mismo a disfrutar de su matrimonio en el presente para poder seguir disfrutándolo en el futuro.

Lamentablemente hay pruebas de que la mayoría de obreros que dejan el ministerio es por algún problema matrimonial. Tu cónyuge puede ser tu mejor compañero/a de trabajo en el ministerio o puede ser tu obstáculo más grande en el ministerio. Sería muy sabio aprender a amarnos, disfrutarnos y trabajar juntos en el matrimonio para servir mejor en el ministerio.

Cada joven sabe que hay ciertas cosas necesarias que tiene que hacer para conquistar a su novio/a – quizá sería escribir cartas, mandar mensajes de texto, comprar flores, comprar chocolates, salir a pasear, hacer un picnic, etc. Cuando nos casamos, nos olvidamos de las acciones que hicimos para conquistar a la persona a quien amamos, pero olvidándonos, estos detalles pronto destruirán al matrimonio… y cuando el matrimonio está destruido, el talento, dinero o conocimiento del ministerio no es tan importante.

El obrero que busca tener un tiempo para caminar con su cónyuge o escaparse para viajar y pasear durante el día con su cónyuge es muy sabio – no es una pérdida de tiempo sino una gran inversión. Cuando el matrimonio es feliz, todo lo demás parece bien; pero cuando el matrimonio anda mal, parece que todo lo demás está mal también.

Se escribe la palabra “Amor” así: “T – I – E – M – P – O”. Algunos tienen la idea equivocada diciendo “no tengo un día entero para pasar con mi cónyuge entones nunca estaremos felices”, pero no es la cantidad de tiempo tan importante como lo es la calidad del tiempo. Si dejaras los celulares, computadora, televisión, diario u otras cosas de lado y pasaras una hora mirando en los ojos de tu cónyuge, tendrá mas valor ese tiempo que pasar un día entero juntos pero cada uno haciendo lo suyo. Las actividades pueden variar y no necesariamente tendrías que gastar mucho dinero, pero pasar tiempo de calidad con el cónyuge debe ser mucho mas importante que el ministerio – ¡debe ser una prioridad para el obrero de Dios!

2.     Los Hijos
Los hijos son un regalo y bendición de Dios (Salmo 127:3). Lamentablemente el pensamiento de algunos es que los hijos fueron un accidente, o son una carga o una responsabilidad no querida (y permítanme decir que los hijos detectan esta actitud y se sienten inútiles y no amados por sus padres).

I Timoteo 3:4 enseña que el hombre de Dios debe gobernar bien su casa y tener sus hijos en sujeción. Todos nos damos cuenta que no se puede forzar a una persona a hacer algo o pronto se rebelará, pero cuando un padre pasa tiempo con su hijo, el amor hará que el hijo obedezca y agrade a su padre.

Debemos confrontar la crianza de los hijos con mucho cuidado (no hablando con jactancia o como autoridad), especialmente si no terminamos de criar a nuestros hijos. Es triste ver que muchos hijos cristianos terminan en rebeldía y no quieren servir a Dios como sus padres. Aunque los hijos, como cada persona, toman sus propias decisiones en la vida, la mayor responsabilidad cae sobre los papás. Padres, nos debemos dar cuenta que nuestro tiempo con nuestros hijos es limitado – aprovéchalo y ámalos ahora. No podemos ignorarlos ahora y enojarnos mas adelante cuando crecen y dicen que no tienen tiempo para nosotros.

Es mi opinión que cada padre (cristiano o no; en ministerio o no) debe tomar una vacaciones cada año con toda su familia. Si hay dinero para ir a la costa o a otra ciudad, hazlo, pero si no hay fondos para hacerlo, dedicar el tiempo para salir y pasear, comer helado, jugar, ir al parque o lo que sea … pero ¡pasa tiempo con tus hijos!

He pensado en el pasado, “pero que van a pensar de mi si llevo a mi familia al zoológico o si tomo vacaciones con mi familia”, pero este pensamiento está muy equivocado. Mis hijos necesitan de mi tiempo y amor y si no puedo mostrarles el amor a mis propios hijos, ¿cómo espero mostrar ese amor a personas en la iglesia?

No debemos mirar a nuestros hijos como un obstáculo del ministerio, sino como una tremenda ayuda en el ministerio – para repartir folletos, invitar gente, orar por otros, aprender a tocar instrumentos musicales, etc. Los hijos deben ser como “saetas en mano del valiente” (Salmo 27:4) – tan útiles que el valiente no iría a la guerra sin tenerlas con él. Los hijos deben ser una prioridad en la vida del obrero de Dios.


III.           Tu Prioridad en el Ministerio

Podemos decir que la obra de Dios es personas. Para el obrero de Dios, hay que visitar, animar, ayudar, testificar, preparar mensajes, etc. Aunque podemos hablar de muchos detalles, quizá el detalle más importante es preparar más obreros. Cristo mismo dijo que la mies es mucha mas los obreros son pocos (Mateo 9:37). Muchos cumplen solo una parte de la Gran Comisión, yendo y predicando o testificando a la gente, pero el pasaje continúa mandándonos a que también tenemos que bautizarles y enseñarles lo que Cristo nos mandó (Mateo 28:19-20).

La preparación de los futuros obreros depende mucho en los obreros presentes – de orar, buscar y enseñar a otros como Pablo hizo con Timoteo, Elías con Eliseo, Moisés con Josué y como nuestro Señor Jesucristo hizo con sus apóstoles.

Hay una gran necesidad de más iglesias, más pastores, más profesores de Escuela Dominical y más ganadores de almas, pero la responsabilidad cae sobre nuestros hombros de enseñar y equipar a más obreros para hacer la obra. Somos muy rápidos para decir que faltan obreros, pero si no enseñamos y equipamos a otros nunca habrá más obreros. Cada individuo en la iglesia es un posible obrero para el Señor, pero tienen que estar animados y preparados.

Los libros que me animaron mucho en la prioridad del ministerio (preparando a otros obreros) son: El Plan Supremo de Evangelización por Robert E. Coleman y Nacido para Multiplicarse por Dawson Trotman.

Adjunto una lista personal que podría ser útil para recordar la posición y prioridades personales para buscar cumplir cada semana:


1.      o Mi Caminar Personal con Dios
A.    Lectura de la Biblia
B.    Oración

2.     o Marido
A.    Cita con Mindy
B.    Algo para animar y/o ayudar a Mindy

3.     o Papá
A.    Jugar con las chicas

4.     o Crecimiento Personal
A.    Leyendo un libro
B.    Hablando con otros para ayudarme crecer y animarme

5.     o Animador (Bernabé)
A.    Escribir una nota, mensaje, e-mail, visita o llamada a otra persona
B.    Ser Amigo y Pastor – cuidar y alimentar las ovejas

6.     o Edificador – ayudar a madurar a otros
A.    Tener reuniones, dar lecciones, cartas, pasar tiempo con, etc.
B.    Pasar tiempo con los que están creciendo y sirviendo en el ministerio

7.     o Evangelismo – compartir el Evangelio









Para Servir,
Jeffrey Bush

El Obrero y el Calendario


El calendario puede ser de mucha utilidad en la vida de un obrero de Dios. Cada persona tiene 24 horas en el día y 52 semanas en el año – pero ¿por qué parece que a veces pasan días y semanas y no cumplimos nada? Este artículo es para mostrarnos  que el calendario puede ser un amigo y ayudarnos a cumplir más en lugar de un simple papel que nos indica el siguiente evento. El asunto del artículo no es para ver si uno usa o no usa el calendario, sino para manifestar la utilidad del calendario, si se está usado sabiamente. Para que el calendario sea de ayuda y utilidad, vamos a dividirlo en tres partes:


  1. El Calendario para la Iglesia
Cada obrero de Dios tiene la responsabilidad de alimentar la grey de Dios que le fue dada. Efesios 4:11-12 nos enseña que Dios puso ciertos grupos de obreros en la iglesia con el fin de “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”. Siendo que el obrero de Dios tiene la responsabilidad de “perfeccionar” a los santos, tiene que orar, pensar y planear para hacerlo bien.

El calendario debe ser como una herramienta en las manos del obrero de Dios para ayudarle a llegar a su meta de perfeccionar a los santos. El obrero entiende que si tiene muchas conferencias y actividades, será culpable de fatigar a la iglesia, pero si no tiene nada planeado, será culpable de desnutrir o debilitar a la iglesia.

Si el obrero mira a los 12 meses en el año y busca tener un evento grande cada 3 meses, podría ayudar mucho a la iglesia. Un evento evangelístico (como conferencia de familias, obra de teatro, etc), puede ser de ayuda para evangelizar a los no convertidos y un evento para el crecimiento espiritual de los convertidos (conferencia Bíblica, predicadores especiales, competiciones de memorización, leer mas, etc) puede esforzar la salud de la iglesia. Cuando el obrero planea conferencias, eventos o actividades para la iglesia, estará cumpliendo grandemente con apacentar y alimentar a la grey de Dios. Por supuesto que debe orar por su gente, visitarlos y ayudarlos, pero planear eventos para evangelizar y esforzar espiritualmente a la iglesia va a cuidar la salud espiritual de la iglesia. 

Una vez que el obrero de Dios ve el calendario anual y planea una conferencia y/o evento para la iglesia, después puede planear los pasos necesarios para que la conferencia y/o evento sea un éxito. Por decir, si la Conferencia Misionera (que sería para el crecimiento espiritual de la iglesia) o la Conferencia de la Familia (que sería más para invitar y evangelizar a los no creyentes) está planeado en el mes de Julio, el obrero de Dios puede usar el calendario para empezar a anunciarlo un mes antes, hacer los volantes, planear la conferencia, planear días para salir y repartir invitaciones, etc. Y al final, cuando la conferencia sale exitosa y la gente sea bendecida, el obrero de Dios se dará cuenta que el calendario tuvo un rol muy importante en el evento cumplido.


  1. El Calendario para tu Vida Personal
El obrero de Dios se da cuenta que una vida balanceada es importante para continuar en el ministerio. Si el obrero no cuida balanceando su vida, se frustrará pronto y tendrá ganas de dejar el ministerio. Por decir, si planea bien los eventos de la iglesia pero descuida su propio estudio y tiempo de relax, pronto estará en depresión, cansancio y frustración.

El calendario puede ser de mucha ayuda para el obrero de Dios; para programar  momentos de estudio, paseo, juegos o deportes; ir a una conferencia para su propio crecimiento, salir, leer, etc. Uno puede pensar, ¿Cómo voy a planear un tiempo para ir a comer o jugar o leer si ando tan ocupado? Aunque hay momentos que tendremos que cancelar planes propios para ministrar a otros, normalmente se puede cumplir lo que está planeado … si es que está planeado.

Fíjate  lo que Cristo dijo a Sus discípulos en los momentos que estaban tan ocupados “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Marcos 6:31). Tener tiempo para ir y descansar, despejarse o aun para su propio crecimiento no es malo, mas bien puede ser lo necesario para recargar las pilas y seguir con mas fervor en el ministerio. El obrero que toma su calendario y planea momentos para descansar, leer, estudiar, tener compañerismo o aun jugar deportes pronto se dará cuenta que no es una pérdida de tiempo sino un inversión importante para su salud y para su ministerio.


  1. El Calendario para tu Familia
El calendario sirve para el ministerio, pero también sirve y es esencial  para su familia. Un obrero de Dios sería sabio si mira al calendario y planea vacaciones con su familia, planear eventos importantes en la vida de sus hijos (cumpleaños, días especiales en su colegio o el deporte que juegan, etc). Nunca es una pérdida de tiempo y tampoco será de conflicto con el trabajo o actividades en la iglesia si es que está planeado. Obviamente no se va a saber fechas de cada evento con un año de anticipación (fuera de los cumpleaños), pero con el calendario mensual se puede planear para apartar el tiempo necesario para el bienestar de la familia. El ministerio no es una excusa para no estar con la familia y tampoco la familia es una excusa para no estar en el ministerio…  usando el calendario correctamente puede evitar cualquiera de estos extremos.

En el mismo sentido de planear eventos con los hijos, el obrero de Dios debe cuidar su matrimonio también. Planeando una cita semanal con tu esposa (no tiene que ser costosa si se usa la imaginación) es una inversión sabia. Una escapada romántica por 2 días de vez en cuando puede traer la chispa necesaria para que el matrimonio sea un matrimonio feliz. Usando el calendario para planear eventos para la salud matrimonial puede ayudar arreglar los detalles de “¿Dónde iremos?”, “¿Qué haremos con los niños?” y “¿Cómo puedo hacerlo sin abandonar a la iglesia?”. Un obrero que usa su calendario puede salvar su matrimonio y tener un matrimonio mejor que un recién casado.


El calendario en la vida de un obrero de Dios es una herramienta muy útil. Dios nos manda aprovechar bien el tiempo (Efesios 5:16) y redimir el tiempo (Colosenses 4:5). Los días van pasando y que Dios nos ayude a usar el calendario para planear y usar bien el tiempo.





Para Servir,
Jeffrey Bush

viernes, 22 de abril de 2011

El Espíritu del Obrero de Dios


Hoy vemos el espíritu del obrero de Dios. Es de suma importancia que el espíritu de un obrero de Dios esté bien .... vamos a ver porque.

No estamos hablando del Espíritu Santo, sino el espíritu del ser humano. ¿Entraste en una casa alguna vez y sentiste que no había un buen espíritu – es decir, alguien estaba enojado, etc.? ¿O tuviste una charla con alguien y te diste cuenta enseguida que estaba enojado, amargado, frustrado o dañado? Asimismo, podemos decir que del otro lado de la moneda, hay momentos cuando hay tan buen “espíritu” en el ambiente que da gozo estar presente.

La Biblia nos enseña que en Caleb hubo otro espíritu (Números 14:24). Podemos hablar de lo que era este espíritu, en cambio quiero declarar lo que NO era este espíritu que Caleb tenía. El espíritu que Dios va a usar NO es un espíritu de:

1.     NO es un Espíritu de Cobardía
Sin duda, Caleb no era un cobarde, sino un hombre de gran fe. Cuando 10 de los 12 espías lloraron diciendo que no se podría tomar posesión de la tierra prometida, Caleb se paró firme creyendo que era posible – no tenía ni miedo ni cobardía.

II Timoteo 1:7 nos dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía”. Muchas veces el espíritu de cobardía entra en el ministerio: miedo a que no me vayan a aceptar, a que no les vayan a gustar mis ideas, miedo a intentar algo que me salió mal en el pasado, etc. El espíritu de cobardía es exactamente lo que el diablo quiere, es lo opuesto a la fe. La fe me hace creer y hacer algo que no puedo ver con mis ojos, en cambio la cobardía dice, “tranquilo, no hay apuro ni necesidad de hacerlo, asimismo no querrás salir lastimado o terminar mal”.

Miro mi propia vida y digo, “gracias Dios por haber sido fiel y haberme ayudado a empezar el ministerio cuando no tenía casi nada de ayuda económica y estaba recién casado. Gracias Dios por darme la fe para mudarme a dos países y creer que la gente iba a llegar a una iglesia que ni existía todavía.” Francamente, es fácil mirar atrás y decir gracias, pero es difícil tomar otros pasos de fe en el presente y creer que Dios puede hacerlo de nuevo. Muchas veces el espíritu de cobardía ha levantado su cabeza y me ha quitado las ganas de lanzarme en un nuevo ministerio o en terreno no pisado.

Queridos amigos, no permitan que el espíritu de cobardía frene la obra de Dios en sus vidas. Cuantas veces vemos que Cristo no pudo obrar en un lugar porque la gente no tenía fe. El espíritu de cobardía quiere que nos quedemos tranquilos y no avancemos. Mientras hay multitudes sin Cristo y muchas posibilidades para avanzar para Cristo, los obreros de Dios NO pueden permitir que el espíritu de cobardía les frene, no les permita avanzar ni ver la mano de Dios.

2.     NO es un Espíritu de Comparación
Cuantas veces somos culpables de compararnos entre nosotros – nuestros ministerios, familias, posiciones, influencias, etc. II Corintios 10:12 nos enseña que “… ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.” La palabra juicioso significa actuar con madurez y cordura, entonces Dios nos dice que los que se comparan no actúan con cordura y madurez.

Cuando nos comparamos, sucede una de dos cosas, o salimos desanimados porque otro lo hace mejor o salimos orgullosos – pero ninguna de estas actitudes agrada a Dios.  El obrero desanimado no podrá avanzar por su estado anímico y el orgulloso no avanzará porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

El marido que compara a su esposa con otra mujer, nunca será feliz con su propia esposa. La persona que compara su nivel económico con otro nunca estará feliz con lo que Dios le de. El pastor que compara su iglesia con otra no puede ver las bendiciones que tiene de Dios. La comparación no edifica ni anima a nadie.

Si queremos que Dios nos use, no debemos tener un espíritu de comparación, en cambio debemos agradecer a Dios por lo que tenemos y ser diligentes en trabajar para ver mas fruto. Si nos comparamos a Cristo, quien es nuestro ejemplo, todos fallamos y todos tenemos lugar para trabajar.

Querido amigo y obrero en el servicio del Señor, te ruego que estés agradecido a Dios y seas diligente en trabajar para el Señor, no permitiendo que el diablo te destruya con un espíritu de comparación.

3.     NO es un Espíritu de Crítica
Lamento decir esto, pero la crítica sale de mi boca muy fácilmente. Ya sea la crítica de otro obrero de Dios, de un vecino, de gente en la iglesia o de quien sea, el espíritu de crítica no es de Dios.

Me molesta y aun me duele cuando otros hablan mal de mi o me critican, pero cuando critico a otros, soy culpable de lo que odio – la crítica. Veamos como el rey sabio, Salomón, nos dice: “Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti; porque tu corazón sabe que tú también dijiste mal de otros muchas veces” (Eclesiastés 7:21-22). Como golpea a nuestro sentir este versículo, puesto que comienza con la instrucción de no dolernos cuando hablan mal de nosotros y concluye diciendo que nosotros no somos tan inocentes porque ya sabemos que hemos hablado mal de otros – ¡duele!

En sí, cuando critico, estoy pensando que soy mejor que la otra persona – cuando la Biblia me enseña de preferirnos los unos a los otros (Romanos 12:10) y de estimar “cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3). Dios nos golpea tan duro que dice que nuestra critica contra nuestro hermano nos hace hipócritas (Mateo 7:5).

El espíritu de crítica está tan ocupado mirando a los demás que no tiene tiempo de mirar, evaluar y mejorar su propia vida y ministerio. Dios no quiere que nadie tenga un espíritu de crítica… ¡especialmente los obreros de Dios!

Dios bendice el espíritu de amor, no el de crítica. Dios bendice el espíritu de una buena actitud, de fe y de coraje, los otros espíritus no son bendecidos.

Como obreros de Dios, necesitamos la mano y bendición de Dios sobre nuestras vidas y ministerios … pero requiere que cuidemos nuestros espíritus.

Obrero de Dios, cuida tu espíritu para que Dios te puede usar como un instrumento escogido y útil en Su obra.


Para Servir,
Jeffrey Bush
      www.macedoniaargentina.com

martes, 19 de abril de 2011

La Crítica en el Ministerio


Aunque nadie quiere ser criticado, es algo inevitable no solo en el ministerio, sino también en toda la vida. Tal vez uno es más criticado en el ministerio que en otros lados (lamentablemente), pero hay varias cosas que debemos recordar cuando somos criticados:


1.     La Crítica de Otros no Siempre es Malo
Es difícil creer que la crítica de otros podría ser buena. Me pregunto ¿cómo podría ser bueno cuando me duele tanto? Personalmente, la crítica me ha hecho mucho daño y siempre me ha preocupado cuando alguien estaba en desacuerdo conmigo o cuando hablaban mal de mí. Aunque no lo creamos, la crítica nos puede ayudar en muchas maneras:

1.     La crítica puede ser necesario para darme cuenta que estoy dañando a otras personas. Por supuesto que no quiero lastimar a nadie, pero puede ser que mis acciones, actitudes o hábitos están lastimando a otros sin darme cuenta. Si escucho a la crítica en vez de enojarme, tal vez podría mejorar mi persona, mi trabajo, mis acciones y mi vida.

2.     La crítica puede ayudarme a auto-evaluarme o abrir mis ojos para otras ideas. Si pienso que estoy bien o que no me equivoco en cómo hago las cosas, ¿para qué cambiar? Mas de una vez, la crítica de otros me hizo abrir los ojos para observar otras y nuevas ideas para el ministerio.


2.     Respondiendo Bien y con Sabiduría a la Crítica
Lamentablemente no podemos controlar lo que otros opinen de nosotros, pero si podemos controlar nuestra reacción hacia la crítica. Responder bien a la crítica de otros, muestra madurez espiritual y el interés en querer ser como el Señor Jesucristo.

Para ser franco, he querido decir palabras feas o expresar mi enojo cuando alguien me ha criticado, pero después de un tiempo, di gracias a Dios cuando la persona regresó a la iglesia porque le había tratado bien. El responder bien y de una manera sabia a la crítica siempre trae recompensas, pero el responder mal cierra las puertas y las oportunidades futuras.

Cuando otros me critican, si no tengo cuidado empiezo a criticarles a ellos, odiarles o pensar mal de los que me han criticado, hasta el punto de guardarles rencor por sus críticas. El problema es que la actitud que tomo, me afecta más a mí que aquellos que me hayan criticado. El enojo, resentimiento o amargura que se forma dentro de mí, me aleja de Dios y no me da libertad para orar, predicar, saludar a la persona que me ha criticado o aun pensar y vivir tranquilo. En pocas palabras, cómo respondo hacia la crítica es de suma importancia. 

Por no responder bien a la crítica, muchos obreros de Dios cayeron en las manos del diablo frustrándose y amargándose, no pudiendo avanzar en sus vidas y ministerios.


3.     Mi Responsabilidad es Hablar con la Persona que me Critica
Muchas veces estuve triste y me imaginaba lo peor cuando escuchaba que una persona me estaba criticando, pero cuando me acerqué a hablar con la persona entendí que no era tan grave, solo era un teléfono malogrado.

Es interesante que Cristo dijo que si nuestro hermano tiene algo contra nosotros, tenemos la responsabilidad de arreglarlo (Mateo 5:23-24). Pensamos muchas veces que solo tenemos que hablar con una persona si somos los culpables, pero sorprendentemente tenemos la responsabilidad de hablar con la persona si somos culpables o no culpables. Si hablamos con la persona que nos criticó, tal vez nos daremos cuenta que ni siquiera lo dijeron o que era un mal entendido, etc. Es mejor y es Bíblico hablar con la persona en vez de recibir su crítica y enojarnos. Nos haría bien a nosotros y a la persona si le hablamos. Aun si la persona sigue criticando, puedo estar tranquilo porque hice mi parte en buscar hablar y arreglar el problema.

A lo mejor, la persona tiene razones para criticarme, lo mejor que podría hacer es reconocer mi falta y pedir perdón.  Casi siempre resulta mejor cuando hablo con la persona en vez de ponerme mal o empezar a criticarle por lo que me hizo.


4.     Orar por los que me Critican
Cristo mismo nos enseña la importancia de amar y hacer bien a los que nos hacen mal. El orar por los que me critican me permitirá ser mas como Cristo, hablar y pensar en la persona que me criticó sin resentimiento.

En un momento de mi vida cuando pensé que tenía derecho de enojarme y estar mal contra una persona que me estaba lastimando, mi padre espiritual me hizo una pregunta  ¿estás orando por esta persona? Me enojé porque mi pensamiento era “como voy a orar por la persona si me hizo mal”, pero la amonestación que me dio en aquel momento era exactamente lo que necesitaba. Que Dios nos ayude orar por los que nos critican hasta que podemos pensar bien y amarlos como Cristo nos enseña.




Para Servir,
Jeffrey Bush
www.macedoniaargentina.com

lunes, 18 de abril de 2011

El Obrero Animado



Todos estaremos de acuerdo que si el líder no está animado, no puede animar a los demás. Por toda la Biblia vemos que Dios usa hombres – cuando estuvo Moisés, Israel avanzó; cuando estuvo Samuel, el pueblo avanzó; lo mismo podemos decir con David, Salomón, Josué, José, etc. Cuando el hombre de Dios estuvo guiando, el pueblo avanzaba. En nuestras iglesias, familias y mundo, hay una gran necesidad de siervos de Dios que pueden guiar … pero si estamos desanimados, no podemos guiar nuestras familias, iglesias y mundo. 


El diablo es astuto y normalmente no busca matar o destruir a lo físico de un siervo de Dios, más bien a lo mental y emocional, lo caul afecta lo espiritual. Capáz la mente es el campo de batalla donde el diablo ataca mas. Estos simples pensamientos capáz pueden ser de ayuda para que una vez más seamos Siervos Animados y permitir que avanzen nuestras familias e iglesias.

1.     Compañerismo Cristiano
Por su puesto que uno debe tener cuidado con el compañerismo que tiene (porque aveces hablando con unas personas puede desanimar en vez de animar), pero sin duda debemos aprovechar del compañerismo bueno y saludable. Lo ideal sería encontrar a otros pastores/misioneros que entienden lo que estamos enfrentando y viviendo, pero en sí, cualquier compañerismo nos puede animar y ser refrescante. No le hace a una persona mejor el no juntarse con otros, pero si es sabio buscar juntarse y ser animado con la presencia de otras personas.

Hay varias razones que necesitamos a un amigo en el ministerio, pero abajo mencionaré algunos:
A.    Tener una persona con quien se puede compartir peticiones de oración, agradecimientos y necesidades. Tener a una persona con quien orar o saber que te está acompañando en oración es de mucho ánimo.
B.    Poder llamar o juntarse para comer o recibir/dar un abrazo
C.    Poder intercambiar ideas, compartir lo que estás leyendo, etc.
D.   Compartir tus devocionales. Tener a alguien que te va a preguntar si estás leyendo (y visa versa) puede ser lo que es necesario para que uno se asegure que está leyendo la Biblia diariamente.

No debemos olvidar que mejores son dos que uno – gracias a Dios por los fieles compañeros y colaboradores en la obra del Señor.


2.     Libros que Edifican
Que sean Biografías (la vida de otros hombres que Dios usó en el pasado) o libros de estudio, es importante entender que libros pueden animar mucho al siervo de Dios. Libros son una fuente de ideas, entusiasmo y ánimo que muy pocos saben usar. Hay un poder tremendo en leer libros (por su puesto no estamos hablando de abandonar o substituir la Biblia).

Parece que aun Pablo lo contó necesario leer otros libros: “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos.” (II Timoteo 4:13)

Alguien dijo que un líder es un leedor.


3.     Buena Musica
Aunque hay muchos gustos y también muchas opiniones o diferencias cuando viene de hablar de la musica, no podemos negar la verdad que la musica hace el ambiente.

Dependiendo de la musica, sabemos si una película es romántica, de acción o de terror … la musica es poderosa. Sabiendo esto, el obrero de Dios puede usar la musica para animarse, hacerse pensar en Dios y poner un lindo ambiente en su casa y/u oficina.


4.     Pensar en lo Bueno
No es mi deseo ni intención de hablar de la sicología, pero sin duda nuestro Dios nos enseña que nuestros pensamientos determinan mucho como será nuestro ánimo – Dios quiere bien que controlemos nuestros pensamientos. Fijate lo que dice en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Parece que no hay lugar para pensamientos negativos ni enojo ni frustración, problemas, etc. Nuestro Dios quiere que estemos pensando en todo lo verdadero, honesto, … en pocas palabras debemos pensar en Dios porque son Sus atributos.

Algunas persoanas siempre están enojados, tristes o mal. Fijate lo que dice el rey sabio Salomón: “Todos los días del afligido son difíciles” (Proverbios 15:15). Mas adelante dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” (Proverbios 17:22). Si quieres ser miserable, es importante que solo piensas en caun mal es tu vida, pero si quieres estar contento, empieza a pensar cuán bueno es Dios. O puedes pensar en cuan grande que son tus problemas o cuan poderoso es la Persona de Jesucristo. ¡Estos pensamientos podrán cambiar tu vida y hacerte vivir diferente!


5.     Animar a Otros
No tiene mucho sentido decir que debemos animar a otros si nosotros mismos no estamos animados, pero capáz es una de las mejores cosas que podemos hacer. Cristo nos enseñó que la manera de vivir es morir, la manera de recibir es dar, la manera de ser amado es amar y la manera de ser servido es servir – todo el opuesto de lo que pensamos.

El desánimo es egocéntrico. Nos desanimamos cuando pensamos que nos trataron mal o no nos quieren o merecemos mejor o … todo con los ojos enfocados en nosotros mismos. Cuando sacamos los ojos de nosotros mismos y salimos para animar a otros, pronto olvidaremos de nuestros propios problemas y nos sentiremos mejor. Cristo nos enseñó de preferir al otro (Romanos 12:10) y de estimar al otro como superior (Filipenses 2:3). En vez de mirar en el espejo, nos haría muy bien mirar en la ventana – para ver a otros, honrar a otros, agradecer a otros y animar a otros.


Para Servir,
Jeffrey Bush

domingo, 17 de abril de 2011

Los Problemas No Determinan el Resultado


Los Problemas No Determinan el Resultado

En el ministerio, muchas cosas suceden que nos puede hacer amargar, enojar, odiar, desanimar o desear dejar el ministerio. En mi vida personal, he contemplado dejar el ministerio, he pasado por momentos de amargura, desánimo, etc. He llegado de pensar, “si el ministerio es así, prefiero trabajar en otra cosa”. Nadie le gustan las cosas negativas, pero parece que hay muchas de estas cosas que suceden en el ministerio. Este artículo no es la solución de la vida, pero creo que será de mucha ayuda a la persona que aplica los princípios mencionados:

1.     El Diablo es el Enemigo Verdadero
Aunque todos sabemos esto, muchas veces olvidamos lo que Dios dijo de Satanás: “pues no ignoramos sus maquinaciones” (II Corintios 2:11). Si la lucha no es contra carne y sangre (Efesios 6:12), entonces tenemos que dejar de mirar a carne y sangre. El diablo usa el chisme de los hermanos, de otros pastores, los desacuerdos, las diferencias, etc para hacernos querer dejar el ministerio y/o odiar a otros … pero el verdadero enemigo y problema es el diablo. Es el diablo que se pone alegre cuando dejamos de hablar con otros, cuando hablamos mal de otros, cuando nos desanimamos y deseamos dejar el ministerio.

2.     Los Problemas nos hace Desenfocar de las prioridades
¿Qué es el propósito de la Iglesia? ¿Qué es el propósito del obrero de Dios? Aunque hay muchas maneras de expresar las prioridades mas importantes en la obra del Señor, creo que todos podemos estar de acuerdo que el ganar almas y preparar nuevos obreros para la obra son unas de las prioridades más importantes en la obra. Cuando estoy enfocado en mis problemas, abandono todas estas priroridades pensando mas en mi persona, mis problemas, el porque está mal todo, etc. Mis ojos abandonan lo celestial y empiezan a enfocarse en lo terrenal. Dios quiere que Sus obreros estén mirando en lo de arriba (Colosenses 3:1-3) …es arriba donde podemos mirar para estar animados, alientados, dirigidos y saber poner las prioridades bien en la vida y el ministerio.

3.     No Puedo Controlar los Problemas pero Si puedo controlar mi Reacción a los Problemas
Dios no permite los problemas en la vida para destruirnos sino para ayudarnos en una manera u otra. No entendemos y capáz nunca entenderemos porque suceden algunas cosas, pero podemos entender que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). La dificultad no es el predicarlo, ¡sino el vivirlo!
Si Dios hace todo para mi bien y Dios sabe todo, puedo confiar que El estará a mi lado y me ayudará. Hay muchas cosas en esta vida que me suceden que no me gustan, pero no tengo el control de estas cosas tampoco … pero si tengo control de como me voy a reaccionar a estas cosas. Por la historia de la Biblia vemos hombres como Job, que fueron golpeados por la vida, pero aunque no podían control lo que les sucedieron, si pudieron controlar sus reacciones a lo que les sucedieron.
Nadie quiere problemas en el ministerio, pero los problemas son inevitables. Siendo que no podemos controlar los problemas, busquemos que Dios nos ayude controlar nuestra reacción a los problemas. Que Dios nos ayude entender que El está encargado y nada pasa sin Su permiso … y que nuestra reacción a los problemas no nos aleje de Dios sino nos acerque mas a Dios.


Para Servir,
Jeffrey Bush


sábado, 16 de abril de 2011

El Propósito de este Blog

Mi deseo es ser de ánimo para todos mis hermanos en la Obra del Señor.

Sabiendo que estamos en los últimos días, y la venida del Señor se acerca, el diablo está atacando mucho a la obra del Señor. Si el obrero de Dios está desanimado, frustrado, enojado, amargado o cansado, los incrédulos no escucharán el Evangelio y el pueblo de Dios no avanzará ... y el diablo termina ganando. Es mi deseo usar este blog para animar a mis colaboradores en la Obra del Señor. Espero que juntos podamos crecer, animarnos y hacer mucho más para nuestro Señor.

Para Servir,
Jeffrey